...

Últimas entradas

Contacta con nosotros

Síguenos en las redes

PRESENTACIÓN EN SOCIEDAD DE LA PERRITA (II)

Las conversaciones continuaron un rato más, hasta que se escucha la voz de Nuria, la señora que recibe a los invitados, diciendo:

—Señor Arturo, llegó la Señora Olimpia ¿la hago pasar?

—Claro, claro —contesta el Amo y el anfitrión de la fiesta— ELLA es una invitada muy especial, la esperamos todos.

La palabra ELLA está pronunciada con mucho respeto, con mucha cortesía, como si de una Diva hablara. Todos están callados, se abre la puerta del salón y se escuchan unos tacones y, casi a la vez, un ruido parecido a unos pasos de mascota.

—Bienvenida Olimpia —dice el Amo de la sumisa tumbada en el suelo— pasa y ponte cómoda.

—Gracias, Arturo —se escucha la respuesta, la voz es dulce, pero a la vez ronca y la imaginación de la sumisa ya vuela, intentando ponerle cara a esa voz. Se escuchan de nuevo los tacones, pasos de una mascota incluso un pequeño ladrido y el sonido de una cadena arrastrando el suelo, está claro que la Ama viene acompañada de algún sumiso convertido en su mascota.

—¿Qué quieres tomar, Olimpia?

—Ponme una copa de vino, por favor, que sea tinto. No me gusta el vino blanco, si decido echarlo en la cara de mi perro, no se nota nada, sin embargo, el rojo si.

Las risas explotan en el aire y todo el mundo vuelve a conversar entre ellos , tranquilos, relajados.

—Os presento a mi chucho de esta tarde, se llama obel, sabe muy bien ladrar, ¿verdad, perro? —dice ella y su sumiso empieza de inmediato a ladrar, la verdad es que le sale bien, hasta los invitados se sorprenden y la sumisa también.

—Mmmm… así me gusta, sigue —y el ladrido sigue unos minutos más hasta que ella ordena— Basta, ¡siéntate! —y el ruido para— Arturo, ¿me quieres enseñar tu última adquisición? —pregunta la Ama dejando claro que su amistad lleva mucho tiempo existiendo, porque si no, no había sabido que no es la primera vez que Arturo tiene una sumisa en propiedad.

—Si , claro, querida.

Se acercan a la sumisa, su Amo le ordena otra vez presentarse y la sumisa levanta de nuevo las nalgas y la cabeza, con la espalda recta. Esta vez la voz no es nada dulce, al contrario, parece casi la de un hombre, cuando ordena:

—obel, lámeme los tacones, muy bien, que resbalen de tanta saliva.

En seguida, el perro empieza a lamer, se escucha su lengua, los lametazos hasta que con un ruido seco, —un golpe de ella— él para y acto seguido, la sumisa siente en la espalda la bota de ella y el tacón clavando una de las nalgas.

—¿Te gusta, zorra? —pregunta la Ama y la sumisa aprueba, mientras los demás, su Amo incluido, miran la escena. La bota baja por la espalda, el tacón también y de repente, la sumisa da un salto, el tacón está dentro de su culo, afilado, provocándole dolor, vergüenza y humillación.

—Quieta, puta, esto acaba de empezar —sentencia Olimpia y todos empiezan a reír a carcajadas.

 

CONTINUARÁ…

Lee el primer capítulo de Presentación en sociedad de la perrita aquí

Autora: eva, Señorita O

Ilustración: Sergio Bleda

Publicar un comentario

Acceder

Registro

Restablecer la contraseña

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico y recibirás por correo electrónico un enlace para crear una nueva contraseña.