MONIQUE VON CLEEF, QUEEN OF HUMILIATION
El 21 de diciembre de 1965, la policía de la ciudad de Newark, en el estado norteamericano de New Jersey, realizó un allanamiento en una casa privada que ocultaba un paraíso de placeres para hombres masoquistas y arrestó a su responsable, Monique Von Cleef, bajo cargos de obscenidad y prostitución. Durante el juicio, la prensa se encargó de regodearse con lo que ya en los años sesenta era un secreto a voces: la existencia de gabinetes sadomasoquistas en donde dominatrices especializadas en castigos y ataduras torturaban y humillaban a sus clientes.
Durante el juicio posterior, la lista de clientes de Monique Von Cleef reveló muchos nombres importantes de varios países. Muchos de ellos testimoniaron con valor expresando su gratitud y devoción hacia Monique, destacando que sus servicios eran fundamentales para hallar un alivió al stress de la vida cotidiana. Cuando se supo que la casa de Monique se llamaba The House of Pain y ella era The Queen of Humiliation, los titulares comenzaron a explotar el morbo de la azotadora cruel, como lo muestran las siguientes imágenes tomadas de revistas de la época.






¿Cómo llegó Monique Von Cleef a ser The Queen of Humiliation?
En la vida de Monique, realidad y fantasía se mezclan hasta tal punto que las informaciones que podemos encontrar sobre ella en Internet son confusas y hasta contradictorias. Casi con seguridad, nació en Holanda en 1925 con otro nombre y sobrevivió como pudo junto con el resto de su familia a la ocupación nazi. Desde niña fue muy precoz y curiosa para el sexo, se masturbaba sin represiones y rápidamente se descubrió dueña del poder sexual de atraer a los chicos y de divertirse gracias a la sumisión que despertaba en ellos.
Ya mayor de edad, dio un paso enorme cuando se mudó a Ámsterdam. Sus estudios en enfermería le permitieron conocer en profundidad las respuestas del cuerpo humano a determinados estímulos físicos. El resto lo hizo su belleza, su desprejuicio y su natural inteligencia. Viviendo en pareja con otra mujer, se introdujo cada vez más en ambientes homosexuales y vanguardistas, absorbiendo como una esponja todas las experiencias a su alrededor; es posible que así haya conocido las prácticas habituales del BDSM y a los hombres que ansiosamente deseaban ser sometidos y humillados por mujeres.
En algún momento indeterminado, cerca de sus treinta años, Monique aparece como segunda fusta en el gabinete de una Dominatrix holandesa conocida como Gonda. Fue en ese ámbito donde nace formalmente Monique Von Cleef, Queen of Humiliation. Amante y amiga de Gonda, Monique disfruta de las experiencias de dominación pero las ideas que va desarrollando van mucho más allá del cuero y los azotes. Monique comienza a comprender una verdad que es tan básica para las dommes y sus adoradores como incomprensible para los profanos: la profunda necesidad que muchos hombres tienen de entregarse como esclavos a una mujer de características fetichistas que además los comprenda y sepa escucharlos. Una pulsión que es tanto física como espiritual. En aquellos años de iniciación, Monique comienza a agregar la empatía personal a la teatralidad del sadismo. Presenta su sesión como una forma de terapia sexual para hombres que gozaban con aquella forma de sexo maldito que la sociedad convencional rechazaba. Ellos no podrían haber revelado nunca aquellos deseos secretos a sus esposas o amigos sin ser etiquetados de enfermos o directamente criminalizados. Además del placer físico y visual que sentían al ser dominados sexualmente por una bella mujer vestida de cuero, se sentían contenidos y aliviados por el trato que Monique les ofrecía. Con Monique Von Cleef, la experiencia sado era liberadora.
En 1963, Monique se instala en los Estados Unidos buscando cambiar de aires. Vinculándose rápidamente con el submundo homosexual de New York, encontró un inmenso campo fértil para sus sesiones. Durante los dos años siguientes, Monique se relacionó con hombres venidos de todo Estados Unidos y de otros países que la buscaban para ser sesionados en su departamento privado. Ante el constante crecimiento de la demanda y buscando algo más de privacidad y espacio, se trasladó a la vecina y más tranquila New Jersey. La nueva casa de Monique tenía doce habitaciones, cada una de ellas ambientada y equipada con toda la parafernalia sado que se pueda imaginar. Era La Casa del Dolor, The House of Pain. Con su exótico acento holandés, que a los hombres les sonaba alemán, su pelo corto rubio, sus altas botas y su látigo, Monique Von Cleef era el estereotipo sexy de la cruel carcelera nazi, The Queen of Humiliation, una verdadera reina del sado. Sus avisos comenzaron a aparecer en las primeras publicaciones fetichistas como Exotique y Bizarre Life y sus clientes se multiplicaron. Quizás ese fue su gran error: llegar a ser demasiado exitosa en un negocio clandestino que debía permanecer en las sombras para poder prosperar.
A finales de 1965, Monique Von Cleef fue detenida y procesada. Pese a una primera sentencia en contra, fue declarada inocente un par de años después. El tribunal sostuvo que los agentes de policía habían violado sus derechos y su privacidad. Aprovechando la repercusión del caso y su fama mediática, Monique se mudó a la más liberal San Francisco donde llevó su acting sado a clubes de striptease, mostrando en público y sin miedos toda la espectacularidad visual del Femdom fetichista. Durante sus shows solía dialogar con los asistentes en un intercambio que promovía una visión sexy y positiva de la dominación femenina, sin temores ni prejuicios. Un aporte enorme para aquellos tiempos, que disfrutamos hoy quienes amamos esta forma de sexualidad.
Pese a que los shows de Baroness Monique Von Cleef, el nombre con el que se presentaba en público, eran un éxito, Monique decidió prudentemente retornar a Holanda cuando su visa estaba a punto de vencer para evitar más conflictos con la justicia estadounidense. Se asentó en The Hague donde no le costó demasiado reconstruir su lista de esclavos y volver a ganar fama y dinero. En 1973, ya casi a los cincuenta años de edad, publicó The House of Pain: The Strange World of Monique Von Cleef, The Queen of Humiliation. Su libro sigue siendo considerado una Biblia de la dominación sádica femenina.

Una de las más célebres leyendas sobre Monique tiene que ver con su aproximación al mundo del cine en los años setenta. El director Barbet Schroeder quiso reunirse con ella para comprender mejor el mundo de las dominatrices profesionales que reflejaría en su film Maitresse de 1975. Schroeder quería componer con realismo tanto al personaje de Mme. Arianne, interpretado en la pantalla por Bulle Ogier, como a los esclavos, las técnicas sadomasoquistas y en especial, los aspectos psicológicos de la relación Dómina – esclavo. Schroeder se interesó especialmente en el rol de Monique como sadoterapeuta sexual para enfatizar el personaje de Arianne desde un ángulo más psicológico que morboso. En el film, el poder femenino que Arianne despliega no es una fuerza destructiva que oprime a sus esclavos sino todo lo contrario. Aquí, algunas escenas del film.

Monique Von Cleef falleció en el 2005 a los ochenta años. Sus últimas tres décadas las pasó entre Holanda y Bélgica, alternando con algunos viajes a Estados Unidos donde era recibida y aclamada en los clubes leather y BDSM como una celebridad. La revistas kinky le dedicaban reportajes a páginas enteras y cuando concurría a fiestas en clubes fetish, las jóvenes dominatrices de los años ochenta se daban de codazos para sacarse fotos a su lado. Ya no era sólo The Queen of Humiliation, era también y cariñosamente, The GrandMom. Imagino lo gratificante que habrá sido para Monique tomar conciencia de la enorme dimensión que había tomado ese mundo tan sado, sensual y femenino en el cual ella había ingresado de joven cuando sólo era un ghetto clandestino y marginal y al que tanto había contribuido a engrandecer.
Autora: Mistress Roxy