MARCHA DEL ORGULLO FETICHISTA 2026
Cuando llega junio todo se viste de colores. Además de porque la primavera está en todo su esplendor, numerosos arcoíris comienzan a aparecer por todas partes, al menos en las grandes ciudades. No olvidemos que mostrar lo que eres es un privilegio que no todo el mundo se puede permitir, y que si existe el sexsilio (tener que abandonar tu lugar de nacimiento, generalmente desde zonas rurales a grandes ciudades, por tu condición sexual), es por algo. Y justamente esta aparición de barras de colores simples, o complementadas con otras formas y colores en su lateral, habla de esto, de visibilidad. Todo comenzó el 28 de junio de 1969, cuando una redada policial en un local gay de Nueva York provocó una serie de manifestaciones espontáneas y violentas. No fue la primera redada ni la primera manifestación del mundo gay, pero ese día se rompió algo para siempre, y comenzó la lucha por los derechos y la dignidad del colectivo LGTBIQ+ tal como la conocemos hoy en día.
En el párrafo anterior hay dos cosas a destacar. La primera es la visibilidad. Las manifestaciones que siguieron, y siguen, a ese evento reivindican, entre muchas otras cosas, la presencia, la corporalidad. Las personas del colectivo existimos, y, por lo tanto, merecemos un espacio como cualquier otro colectivo, como cualquier otra persona. La segunda son las siglas. Desde fuera, puede parecer que ser “del colectivo” (sea lo que sea que sea eso), es una cosa única, agrupada, equilibrada, unificada, con un pensamiento y unas maneras de proceder comunes. Desde dentro, todos sabemos que nada más lejos de la realidad, y justamente las siglas, que cada vez son más para queja y dolor de los que nos ven como eliminables, apenas reflejan esta diversidad.
Tal es la variedad, que si bien “el colectivo” es bien conocido y reconocido por la sociedad por una serie de prácticas, estéticas, y sobre todo, estereotipos, hay minorías dentro de las minorías. Me estoy refiriendo a las personas fetichistas (no digamos ya a las practicantes de BDSM). Los fetichismos te encierran en un armario dentro del armario. Dos puertas a abrir cuando perteneces a este subgrupo. Si “el colectivo” lleva luchando por sus derechos desde hace décadas, los fetichistas tenemos una lucha interna más, que es por la visibilidad. Ser gay es motivo de señalamiento en muchísimos países. Ser fetichista lo es probablemente en todos.
Por eso es tan importante dejarse ver. Para demostrarnos a nosotros mismos que existimos, que podemos reclamar el espacio que nos corresponde, y para que otras personas puedan ver que se puede ser fetichista, que el estilo de vida que anhelan u ocultan es tan válido como cualquier otro, y, en definitiva, para reclamar que nos dejen ser lo que somos. Esto nos lleva a volver al 28 de junio, no de 1969, sino de cada año desde entonces. Este día se conmemora la revuelta de Stonewall, nombre del bar donde se produjo aquella redada. Sin embargo, para ser prácticos y garantizar una asistencia lo más abundante posible (no olvidemos que el principal objetivo es la visibilidad), esta fecha tradicionalmente se ha movido para que coincida con un sábado, generalmente el más cercano.
Sin embargo, desde el principio hubo discrepancias en cómo se tenía que conmemorar esta fecha (¡Ay, la diversidad!). Por un lado, organizada por entidades LGTBIQ+ mayoritarias, se celebra la manifestación oficial o unitaria del Orgullo, también llamado Pride (una marca que ha devenido en comercial, no tanto de manera jurídica como en un sentido sociológico y político). Por otro, se realiza la manifestación Crítica, organizada por colectivos anticapitalistas, transfeministas, queer, migrantes, racializados, trabajadoras sexuales, etc., que cuestionan el modelo del Orgullo institucional. Una es masiva y festiva, la que enerva a quienes nos odian, y busca reconocimiento legal, integración social y colaboración con instituciones y empresas. La otra es pequeña y entiende el Orgullo como una herramienta de transformación social, con una perspectiva anticapitalista, transfeminista, antirracista e interseccional. Dos maneras de entender y realizar una lucha.
En este contexto encontramos a las asociaciones fetichistas españolas, que, con menos tradición históricas que otras como las de Berlín o Londres, cuentan con tanta pasión y ganas de luchar por su visibilidad, y cada año se hacen un hueco para darse a ver. He hablado con International Leather & Boots Spain (ILBS), Spain Rubbermen (SRM) y Spanish Leather & Fetish Community (SLFC), tres de las asociaciones que participaron en el Orgullo de Madrid para que nos cuenten cuál es su visión y cómo lo han vivido.

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¿Qué significa participar en el Pride para una asociación fetichista?
La respuesta es unánime. SRM comenta “que las personas fetichistas también formamos parte de la diversidad LGTBIQ+” y tienen un “firme compromiso con la visibilidad y el apoyo a nuestra comunidad”; para SLFC es importante “ser visto y escuchado, un día en el que puedes ser completamente tú mismo”; ILBS destaca el “visibilizar que la comunidad fetichista forma parte de la diversidad LGTBIQ+ y de la sociedad en general; estamos, existimos, somos”.
Para estas asociaciones es una oportunidad única donde mostrar de manera conjunta lo que SRM llama “expresiones fetichistas”, con, según ILBS “valores de respeto, inclusión, consentimiento y convivencia”, y sobre todo, SRM añade “contribuir a que las nuevas generaciones puedan expresarse con menos miedo y más libertad” y para “recordar que nadie debería sentir vergüenza, miedo o discriminación por expresar libremente quién es”, ya que apunta SLFC: “las personas fetichistas tienen que salir del armario dos veces, y esta es una oportunidad para hacerlo.”
¿En qué consiste la participación?
SRM comentan que la participación se hace “dentro del bloque del Orgullo Fetiche”. Las diferentes asociaciones y grupos fetichistas españoles se reúnen para marchar juntos. También se les unen “representantes o invitados procedentes de otros países europeos”. En esta marcha “todos los fetiches son bienvenidos, siempre de forma respetuosa y acorde con nuestros valores. También supone informar y generar comunidad, hacer familia.” nos comentan ILBS.
Aquí es importante señalar una importante diferencia con la manifestación del Orgullo Crítico o con el resto de esta manifestación, y es el tipo de banderas que se ondean. Si las banderas que se suelen ver en las manifestaciones citadas son las que representan las orientaciones sexuales (lésbica, gay, asexual, etc.), en el bloque del Orgullo fetiche las que se ven son las fetichistas, que engloban el deseo y la identidad (leather, rubber, puppy, etc.). “Mostramos nuestras banderas, símbolos y diferentes formas de expresión fetichista” según SRM, o “lucimos nuestros fetiches y nuestras banderas bajo el lema común de la pancarta”, tal como comenta ILBS. Al final todo consiste en “hacer saber a los demás que no estás solo.” tal como nos cuentan SLFC.
¿Qué se espera tras la participación en un evento así, tanto a nivel de ciudadanía como del Gobierno?
En esta respuesta también hay unanimidad, las prioridades están claras. En cuanto a la ciudadanía, SRM cuenta que “esperamos, principalmente, un mayor conocimiento de nuestra realidad, respeto y una reducción de los prejuicios. Muchas veces el rechazo nace del desconocimiento”, y “que se respete nuestra libertad, siempre que se ejerza entre personas adultas, de manera consensuada y sin perjudicar a terceros”. Por su parte, SLFC comenta que “si la gente inicia una conversación, se ve reflejada en ello o conseguimos llegar a alguien para que sepa que estamos ahí para apoyarle, ya habrá valido la pena”. ILBS son más específicos: “esperamos una mayor normalización de la diversidad dentro del colectivo
LGTBIQ+, así como el reconocimiento del valor social de las asociaciones”.
En cuanto a las administraciones, generalmente más alejadas de la realidad de la calle, para SLFC “es una forma de plantarles cara, de decirles que nosotros también hemos estado y seguimos aquí.” SRM aprovechan para ser reivindicativos: “esperamos una aplicación efectiva de las normas contra la discriminación y los delitos de odio, protección frente a las agresiones, igualdad en el acceso al espacio público y una disposición real al diálogo con las asociaciones”, lo que es apoyado por ILBS: “que continúen apoyando iniciativas que promuevan la igualdad, la libertad y la no discriminación. Que luchen por no dar pasos atrás en los derechos conseguidos”.
¿Cómo os organizáis entre las asociaciones para ir juntas?
SLFC comentan que “en el pasado no fue fácil, porque cada grupo quería hacerse visible por separado. Pero desde 2018 caminamos cada vez más unidos, como un gran colectivo, y eso ha tenido un impacto muy positivo”. ILBS entra más en detalle: “la coordinación se realiza mediante reuniones y canales de comunicación entre las distintas asociaciones participantes. Es un momento de unidad, de caminar juntas; por ello se acuerdan aspectos organizativos, mensajes comunes y normas de convivencia para ofrecer una representación cohesionada y respetuosa”.
La comunidad, y por lo tanto las asociaciones, de cuero tienen una mayor trayectoria y número de asociados que las de otros fetiches, por lo que SRM hace hincapié en la diferencia de tamaños y por tanto de capacidades de las diferentes asociaciones que participan: “las asociaciones con más experiencia, estructura y recursos desempeñan un papel especialmente importante. En nuestro caso, queremos reconocer la labor de Leathermen Club of Spain e ILBS, que asumen buena parte del trabajo organizativo y logístico” y añaden que “para una asociación pequeña como la nuestra, colaborar con otros colectivos es especialmente importante. Nos permite sumar esfuerzos, intercambiar experiencias, aprender de asociaciones con más trayectoria y conseguir una visibilidad que sería mucho más difícil alcanzar actuando de manera aislada”.

¿Por qué se participa masivamente en el Pride de Madrid?
Por un lado, SRM cuentan que como Madrid acoge el “Orgullo estatal, permite que asociaciones procedentes de distintos territorios puedan encontrarse y marchar juntas. Es el caso, por ejemplo, de Go7 Handlers & Puppy Play Valencia, que se desplaza desde la Comunitat Valenciana, entre otras asociaciones y colectivos procedentes de diferentes lugares”. Pero no es solo esto. SLFC añade que el desfile de “Madrid es especial y se ha convertido en el mayor de Europa, junto con el Orgullo de Ámsterdam, que es el más comentado. Esto se debe a que el gobierno municipal (de izquierdas) lo entendió a mediados de los años 2000 y lo convirtió en una fiesta para todos.”. ILBS destaca que tiene una “gran repercusión social e internacional. Es un escaparate excepcional para dar visibilidad a la diversidad del colectivo no solo fetichista y fortalecer los vínculos entre asociaciones de distintos lugares. También se ha convertido en un encuentro ineludible a nivel Europeo que atrae cada vez más a un público internacional.”
¿Hay otros eventos similares, a nivel nacional o internacional, en los que participéis, ya sea junto a otras asociaciones o de manera individual?
La lista es larga. SLFC enumeran: “Barcelona, La Palma, Sitges, Sevilla, Torremolinos y el Orgullo de Maspalomas; y, fuera de España, Ámsterdam, Amberes, Bruselas, Roma, Viena, Zurich, Berlín, Munich y algunas ciudades del Reino Unido. También procuramos asistir siempre al EuroPride y al WorldPride.”
Por su parte, ILBS también tienen una gran actividad: “al WordPride en Amsterdam; además este año hemos tenido presencia de nuestros socios, socias y Míster, en mas de 12 orgullos nacionales como Barcelona, Valencia, Torremolinos, Alicante, Sitges, Mutxamel, Ontiyent, Melilla y destacando los de Sevilla y Logroño, donde somos asociación convocante”.
SRM cuentan que: “miembros de Spain Rubbermen participan, colaboran o están presentes en diferentes encuentros fetichistas y LGTBIQ+, tanto en España como en otros países.” y que “estos encuentros pueden incluir manifestaciones del Orgullo, reuniones de asociaciones, fines de semana fetichistas, actos de visibilidad, actividades culturales, encuentros sociales y eventos internacionales”, pero añaden que “para nosotros no son únicamente espacios festivos. También sirven para intercambiar experiencias, conocer cómo trabajan las asociaciones de otros lugares, crear redes de apoyo, fortalecer la comunidad y mejorar la representación del movimiento fetichista español dentro y fuera de nuestro país.” ILBS lo corroboran: “estos espacios fomentan el intercambio de experiencias, la colaboración y la promoción de buenas prácticas dentro de la comunidad. Es por ello que animamos a todos nuestros socios y amigos a seguir participando en las marchas y actos de celebración del Orgullo de sus localidades”.
¿Pensáis volver el año que viene?
La respuesta vuelve a ser unánime. Las tres asociaciones se muestran dispuestas a seguir luchando por la visibilidad de sus comunidades. Para SRM “la visibilidad no se consigue mediante una aparición puntual, sino manteniendo una presencia continuada y construyendo relaciones duraderas con la ciudadanía, las instituciones y el resto del movimiento LGTBIQ+”. SLFC dice que “lo hacemos desde 2016 y, oficialmente como SLFC, desde 2017. Como la primera asociación fetichista en hacerlo, seguiremos haciéndolo mientras sea necesario para que la comunidad LGTBIQ+ sea un lugar más seguro y más aceptado”. Por su parte, ILBS añade que “lo que no se visibiliza no existe, se estigmatiza” por lo que “nuestra intención es seguir participando siempre que podamos hacerlo de forma coherente con nuestros valores y con nuestro compromiso de promover un entorno seguro, inclusivo, respetuoso y abierto a toda la comunidad”.
Desde aquí quiero dar las gracias a estas asociaciones por concedernos un poco de su tiempo y sobre todo por poner su cuerpo y su energía en los lugares que creen más adecuados para hacernos más visibles y más respetados tanto dentro de la comunidad LGTBIQ+ como ante la sociedad en general.

Carlos
Me gusta ser el juguete de varios