LA FLAGELACIÓN ECLESIÁSTICA
El primer intento sistemático de explicar a la flagelación no como cruel castigo sino como un poderoso estimulante de la sexualidad masculina, fue llevado a cabo por el médico alemán Johann Meibom. La obra de Meibom, publicada en 1629, reeditada y ampliada varias veces, permanece como un inestimable documento primitivo que pretende explicar como lo que hoy llamamos spanking puede generar sensaciones únicas de placer cuando se suponía que era un castigo que debía provocar todo lo contrario.