
FEMDOM NO ES NI SERÁ MALESUM
Hace años que vengo siguiendo blogs y páginas Femdom y están en su gran mayoría compuestos de textos e imágenes centrados en el dolor, el castigo o la humillación de los sumisos al ser flagelados, sometidos a castidad, sissificados o sodomizados. Lo que más me llama la atención no son las propias imágenes o fantasías sino que las mismas sólo describen situaciones desde la óptica y la posición del sumiso. No es que me parezca criticable sino todo lo contrario, es una visión conmovedora y altamente romántica. Pero del orgasmo y el placer de las supuestas domadoras ni se habla. Es como si no existiera o se lo da por sobreentendido. Y Yo entiendo que la dominación femenina persigue como fin principal el goce de la mujer de acuerdo a sus propios deseos.
En una columna anterior titulada Brindo por tu orgullo sumiso mencioné que las fantasías y deseos de un sumiso enamorado suelen ser objetados o cuestionados por muchas expertas de «femdom de manual». Te invito a releer esa columna. En aquel momento escribí: «Una mujer inteligente no debería descartar ninguna fantasía de sumisión por disparatada que le parezca si cree firmemente que está impulsada por un genuino sentimiento amoroso sino que puede aprovecharla para llevar a ese hombre hacia la sumisión para luego profundizar juntos un camino que aumentará sensiblemente la comunicación y el romance.»
¿Somos Dóminas para sólo ser manos ejecutoras de fantasías ajenas? Si estamos seguras de pulsar las cuerdas sumisas correctamente cuando ejecutamos la melodía… ¿estamos tan seguras que es nuestra melodía? ¿No estaremos ejecutando una música ajena y extraña? Me gusta el concepto filarmónico del Femdom como expresión de la armonía sexual suprema entre hombres y mujeres. En mi Reino, el sumiso es a lo sumo el concertino, un afinado primer violín, un virtuoso cuyo nombre nunca puede estar por encima de la gran directora de orquesta. Porque es Ella y solo Ella la que le da sentido y razón a todos los instrumentos de la maravillosa música del sexo que él tanto disfruta cuando vive a los pies de la Diosa que tanto ama.
Autora: Mistress Roxy
Ilustración: Sergio Bleda