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BDSM Y VIDA SOCIAL: ¿Podemos hablar de nuestros kinks en público o debemos disimularlos?

Cuando el BDSM se ha convertido en una parte importante de nuestra intimidad y de nuestra vida sexual resulta inevitable que nos formulemos estos dilemas. Nuestra sexualidad es una parte de nuestra intimidad, pero a la vez es inevitable que nuestra sexualidad se vea reflejada en nuestra vida social, en nuestras interacciones con nuestro círculo familiar, de amistades y laboral. El BDSMK es una sexualidad que en la actualidad, por desgracia, aún arrastra numerosos estigmas, prejuicios y falsos mitos en la mentalidad colectiva, que han hecho que sus practicantes prefieran ser muy discret@s o, directamente, limitar su vida SM estrictamente a los dormitorio o a los sótanos/áticos de sus domicilios.

Si bien no suele ser problemático compartir nuestra predilección por el sadomasoquismo entre un reducido grupo de amistades de confianza, en el cual las intimidades y fetiches sexuales suelen debatirse y tratarse con relativa naturalidad, mutua aceptación y respeto a la diferencia, no suele
ocurrir lo mismo en el ambiente familiar, donde los temas sexuales y eróticos resultan más complejos de abordar y en el que muchas veces tendremos que enfrentarnos a una brecha generacional en cuanto a mentalidad relativamente amplia que dificultará el entendimiento. La generación de nuestr@s padres/madres, y especialmente la de nuestr@s abuel@s tenderán a ver el BDSMK como un conjunto de actitudes desviadas y nocivas, como poco y en el mejor de los casos respetarán y tolerarán a regañadientes, sin terminar nunca de verlo con buenos ojos, una relación D/s o basada en el BDSMK.

En el trabajo revelar o que se descubran tendencias sexuales por el SM suele ser motivo de ostracismo, marginación y, en algunos casos, incluso de despido. Este es el único ambiente en el que si debemos hacer todo lo posible por no destacar, adaptarnos al entorno laboral y dejar momentáneamente nuestros kinks a parte todo lo posible, dado que si los manifestamos tenemos casi la total seguridad de que no será provechoso para nosotr@s, es un ambiente laboral, no un entorno íntimo.

Muchas personas deciden mantener su gusto por el BDSMK absolutamente en secreto, dado que viven con el temor de perder a sus amigos, de ser repudiados por su familia o de convertirse en comidilla de las redes sociales si se llegan a saber sus inclinaciones eróticas y sexuales.

Si bien mantener nuestras tendencias BDSMK como un secreto puede evitarnos situaciones incómodas y explicaciones tediosas tampoco es del todo saludable cerrarnos por completo a compartirlas, siempre debemos intentar tener un/a amig@ íntima, un/a confidente, a quien poder expresar nuestras inquietudes y que comparta nuestros gustos. El BDSM social se suele expresar en las redes donde, amparad@s en un relativo anonimato, podemos hablar con otras personas a través de foros y salas de chat sobre BDSMK, sobre nuestros gustos, fetiches y dudas.

Estar dentro del BDSMK obliga muchas veces a llevar una doble vida, a tener dos identidades, una de cara al público y otra secreta (nuestra faceta Dom, sub o switch). Pero necesitamos socializar esa faceta de nosotr@s, de una forma u otra, para evitar que se convierta en una carga frustrante y pesada que al final nos pasará factura tanto anímica como mentalmente. Por lo tanto, no debemos privarnos de expresar nuestras tendencias BDSMK, pero debemos buscar para ello personas confiables con gustos similares o amistades lo bastante discretas.

 

 

Ilustración: akizora

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