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FETICHISMO Y MEDIAS DE NAILON

La era de las medias de nailon comenzó a finales de la década de 1930, cuando Dupont empezó a experimentar con el nailon, un material completamente sintético, fabricado a partir de carbón, aire y agua,  para crear medias. El nailon se promocionaba por tener «la  resistencia del acero y la transparencia de las telarañas».  Uno de esos primeros pares experimentales, de 1937, forma parte de la colección del Instituto Smithsonian. 

Estas medias también eran conocidas como «medias de cristal», un término que se popularizó para describirlas debido a su aspecto transparente, fino y brillante, similar al cristal y diferenciándolas así de las seda o algodón.

Las primeras medias de nailon se presentaron en la Feria Mundial de Nueva York de 1939 y se pusieron a la venta oficialmente el 15 de mayo de 1940. Tuvieron tanto éxito entre las mujeres que se vendieron cuatro millones de pares en tan solo cuatro días.  Originalmente eran negras, y pasó un tiempo para que se desarrollaran y fabricaran en tonos carne.

En 1942, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, su expansión  por Europa se vio interrumpida por el conflicto bélico ya que el nailon se destinó a la fabricación de paracaídas y otros equipos para el esfuerzo bélico. Se le conocía como «la fibra que ganó la guerra» y se utilizaba en cuerdas de remolque para planeadores, chalecos antibalas, cordones de zapatos, mosquiteras y hamacas, entre otras aplicaciones.

Por lo tanto, las mujeres solo podían conseguir medias a través del mercado negro, y algunas recurrían al maquillaje para crear la apariencia de tela de medias y a las costuras pintadas de negro en la parte posterior de las piernas para imitar la costura de las medias.

 

 

En España, debido a la posguerra  y las restricciones económicas del franquismo, tardaron un poco más en llegar y ser accesibles. A finales de los años 40 comenzaron a importarse pequeñas cantidades y durante los 50 se convirtieron en un objeto muy deseado, incluso de lujo. Al ser tan escasas, algunas mujeres pintaban con lápiz una línea en la parte trasera de la pierna, para simular la costura de las medias. Sin duda, cambió bastante la forma de vestir y entender la elegancia, las piernas pasaron a ser un elemento más visible y cuidado, algo que encajaba muy bien con la moda más femenina y estructurada que impulsó Christian Dior tras la Segunda Guerra Mundial.

Tras la guerra, las medias de nailon volvieron al mercado y su demanda desató una auténtica locura. Las pantimedias (a diferencia de las medias que se sujetaban con liguero) no aparecieron hasta alrededor de 1959, reemplazando en gran medida a las medias con liguero. Las pantimedias también permitieron que las faldas fueran más cortas en la década de 1960.

En las décadas de 1990 y 2000, las medias/pantis de nailon se dejaron de usar en gran medida en favor de las piernas naturales, sin embargo, han seguido siendo un fetiche fundamental por una buena razón, y es que se las recuerda como parte de los «Misterios» de la feminidad, guardadas en los cajones de lencería de las habitaciones femeninas, para aquellas que crecieron entre los años 40 y 60. Con su sensualidad, su tacto y efecto similares a la piel, el delicado ritual de deslizarse sobre un pie puntiagudo y subir por la pierna, se han grabado profundamente en la imaginación de quienes presenciaron su reinado. Este fetiche tiene raíces tanto culturales como psicológicas. 

Las medias no muestran la piel directamente, pero tampoco la cubren del todo,  ese velo parcial puede resultar más sugerente que la desnudez completa. Además, el brillo, la suavidad y la textura del nailon crean un estímulo visual y táctil que para algunas personas se convierte en un foco de atención erótica.

 

 

Muchas Dóminas tienen en su colección pares de medias especializadas con costura, que recrean las de los años 40 a 60 en particular, y pantimedias de nailon parecidas a las que se usaban comúnmente en la época de los años 60 a 80. 

El fetichismo por las medias de nailon no ha desaparecido, pero si ha cambiado con el tiempo debido a los medios, la moda y la forma en que se construye el deseo.

Al principio, entre los años 40 y 60, eran difíciles de conseguir y caras. Esa escasez las hacía más especiales y cargadas de glamour. El cine clásico y figuras como Marilyn Monroe reforzaron su aura sensual, ya que en este contexto el fetichismo estaba muy ligado a la elegancia, la feminidad idealizada y cierto misterio.  Con el tiempo, esta prensa se normaliza y aparecen los pantis (medias enteras) en los años 60 – 80, fabricados con nuevos materiales como la lycra, de modo, que las medias tradicionales con costura fueron perdiendo protagonismo en el uso diario. Al volverse más comunes y prácticas su parte mística disminuyó. Sin embargo, esto también hizo que quienes mantenían el fetichismo por las medias empezaron a centrarse en estilos más concretos: ligueros, costuras, transparencias… en lugar de la prenda básica.

Con la expansión de Internet, (años 90 -2.000), el fetichismo dejó de ser algo privado o difícil  de compartir. Aparecieron comunidades, imágenes y contenidos específicos que reforzaron preferencias muy concretas. Actualmente,  el fetichismo es más diverso y explícito. Ya no se centra solo en las medias de nailon, sino en detalles muy específicos  como el tipo de tejido (ultrafino, brillante, mate), el estilo (con costura, liguero, rejilla) y situaciones o estéticas concretas.

 

Ilustraciones: Sergio Bleda

 

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