VIOLADO POR UNOS TRAVESTIS
Me ocurrió hace ya un año, con el auge de los travestis, pese a que nunca antes me animé a comentarlo. Pasaba por la zona de la calle Oro, cuando había dos hermosas morochas, con aspecto de caribeñas y con la poca ropa que demostraba claramente su profesión. Paré el auto, y me acerqué, pregunté el precio y lo que ofrecían, me pareció bien y las invité a ir a un hotel.
Mientras nos acercábamos al hotel, la que se sentó a mi lado comenzó a acariciarme la verga, me la sacó del pantalón y, mientras manejaba, se la llevó a la boca acostándose casi sobre mi regazo. Además está decir que entré al hotel al palo, con una calentura de aquellas. Me comencé a desvestir y una de ellas me acercó el culo a la verga, diciéndome: «Haceme el culito, papá.»
No podía creer mi suerte así que, sin muchos miramientos, le corrí la bombacha y, previo en cremarla, empecé a empujar mi verga en su orificio. Se deslizó sin problemas, mientras la otra le daba besitos en la boca, los senos y acariciaba mis huevos. Al llevar la mano adelante para sujetarla, noté que estaba caliente, se le notaba el pene parado, y lo tenía de un muy buen tamaño. Al tener relaciones con travestis nunca me había interesado por sus penes, así que seguí para más arriba y la sujeté del estómago, y seguí penetrándola/o.
Realmente este travesti se había coger por el culo: hace una serie de movimientos y cerraba el esfínter en forma tal, que parecía que me succionaba la pija.
Al poco se la saqué, para seguir con el otro, así que lo coloqué de espaldas completamente desnudo ya, y pude ver que hermoso físico que tenía más de una mujer lo envidiaría. Se agachó, le abrí los cachetes del culo y empecé a forzar su entrada… Era más estrecho que el otro, pero al entrarle el glande, para mi sorpresa se introdujo en su totalidad. Y, mientras yo lo penetraba, el otro travesti se colocó delante de él y también fue penetrado por el que yo enculaba: estábamos formando los tres un tren. Pude contenerme un rato, pero después acabé llenando el culo de leche.
Los duchamos y pedimos un champán, tomamos dos botellas creo… Yo estaba un poco mareado, pero empezamos otra vez a jugar, así que acosté en la cama uno de ellos y me tendí encima. Lo comenzaba a penetrar otra vez, en esto sentí que el otro empezaba a besarme la espalda, lo que me agradó… Seguía cada vez más fuerte, hasta que sentí algo caliente que se desparramaba en mi interior. Mi verga hacía rato que se había contraído por el dolor, así que el otro sólo hacía de colchón. El que me había enculado se salió de encima mío y entre dolorido, indignado y enojado los comenzó a putear.
Se me rieron, y el que antes estuvo debajo de mí me pegó un empujón y me tiró a la cama, mientras el otro me sujetaba me puso las piernas sobre sus hombros y volvió a penetrarme. Mientras me penetraba con una mano me masturbaba, y el otro se sentó en mi pecho y, con la pija, pegaba contra mi boca tratando que se la chupase. No entendía lo que pasaba, me dolía y estaba indignado…y, sin embargo, mi pija estaba al palo y empecé a acabar por la masturbación que me hacían.
Seguimos así hasta que el que me cogía se corrió también dentro de mi culo. Me exigieron pagarlo estipulado, y ni se dieron por enterados de mi enojo; se fueron y yo me quedé en la pieza, fui al bidet y comencé a lavarme entre gemidos: de mi ya no salían chorros de leche y sangre… Lo tenía dilatado como hacia fuera y en su interior me dolía muchísimo. Durante tres días defequé con sangre, casi no podía sentarme, pero no quisiera ir al médico, por vergüenza.
Anónimo, Buenos Aires, Argentina.
Relato publicado en la revista Tacones Altos, en el número 194