TALLER PARA PAREJAS FEMOCRACY (I)
Desde hacía unos meses, a través de varios canales dedicados al Femdom en las redes sociales, se publicitaban unos talleres para parejas organizados por el movimiento Femocracy en varias ciudades españolas. Uno de ellos estaba previsto para el próximo fin de semana en Madrid, donde vivimos en pareja mi Ama Helena y yo.
―Suena interesante ―dijo mi Ama desde el sofá con la mirada puesta en su móvil, “Talleres para parejas que deseen compartir e intercambiar sus experiencias en la Dominación Femenina y el estilo de vida Ginárquico”.
—Iremos, ¿verdad que sí, cachorrito?
—Sí, Ama, seguro que será una gran oportunidad —respondí sin dejar de atender las tareas de limpieza de todo el comedor.
—Perfecto, cuando termines tus tareas realizarás la inscripción.
—Sí, Ama, no me queda mucho por terminar.
Y así lo hice. Tras acabar de abrillantar las ventanas y quitar el polvo de todas las estanterías de la sala, y luego de recoger, barrer, y fregar el suelo, me arrodillé frente al portátil que mi Ama había dejado dispuesto a su lado en el sofá para efectuar el trámite de registro. Mientras tanto, mi Ama seguía inmersa en su móvil, respondiendo mensajes de sus amistades y navegando a través de sus redes sociales.
—Ya está hecha la inscripción —dije tras haber recibido el correo de confirmación.
—Perfecto, cachorrito. Seguro que será una experiencia muy enriquecedora para ambos, especialmente para ti, porque seguro que aprendemos nuevas cosas a aplicar en tus rutinas diarias para que seas más eficiente todavía.
—Eso sería maravilloso, Ama —respondí sin evitar sonreír de satisfacción bajo la capucha negra que cubría toda mi cabeza.
Mi Ama Helena y yo ya hacía aproximadamente un año que vivíamos como una pareja ginárquica 24/7, lo que significa que ella tiene el control absoluto en la relación y que yo estoy a su entero servicio y disposición todas las horas del día, los siete días a la semana. Aunque muchas personas puedan no entender este estilo de vida, plenamente consensuado siempre por ambas partes, debo decir que a mí me ha hecho especialmente feliz dar este paso: libre de pensar, siempre protegido y guiado en todos los aspectos por mi Ama, con el único objetivo de serle totalmente fiel y de complacerla en todo lo que ella desee. Por supuesto, no todas las parejas ginárquicas viven su relación de igual modo, por lo que la idea de compartir experiencias, prácticas y otras visiones con ellas sería, sin duda, una gran oportunidad de aprender y de seguir creciendo dentro de este modo de vida.
En el correo que recibimos como confirmación de asistencia se precisaba la ubicación del taller, una casa de campo a las afueras de la ciudad, propiedad del movimiento Femocracy, y el breve decálogo a seguir en el mismo, que decía lo siguiente:
1.- Las parejas que asistan al taller se comprometen a respetar cada una de las normas de conducta y de protocolo que se establecen, dentro del estilo de vida ginárquico. 2.- Una vez entren en la casa, el esclavo deberá desnudarse y solo podrá llevar los accesorios que su Ama considere oportunos, como puede ser el caso de su collar de esclavo.
3.- El esclavo es responsabilidad de la Ama e irá a acompañado en todo momento de Ella.
4.- No se está permitido hablar a los esclavos sin expreso consentimiento de su Ama.
5.- Se respetará el protocolo en todo momento, también por parte de las Amas, como muestra de sororidad y de buena educación entre Señoras.
6.- Los esclavos no podrán mirar directamente a los ojos de ninguna Señora salvo expreso deseo de su Ama. Permanecerán cabizbajos en todo momento en señal de sumisión.
7.- Los esclavos, salvo expresa orden de su Ama, no podrán caminar dentro del recinto, sino que deberán moverse gateando a cuatro patas y adoptando posición de espera cada vez que su Ama se detenga.
8.- Las parejas que lo deseen subirán al escenario habilitado donde Ella relatará su vivencia dentro de la pareja ginárquica. El esclavo estará a su lado en posición de espera, siempre con la mirada baja y en la actitud humilde que corresponde a su condición de hombre.
9.- Cualquier falta grave supondrá la expulsión inmediata del acto de ambos.
10.- No se permiten bajo ningún concepto actividades sexuales durante los talleres. Los esclavos sirvientes propiedad de Femocracy servirán bebidas a las Señoras a lo largo de toda la jornada.
Al llegar el fin de semana, mi Ama y yo nos preparamos para asistir al evento. Ella escogió un vestido negro corto con muchas transparencias, medias oscuras y unos botines de tacón alto a juego, junto con un elaborado maquillaje que resaltaba sobre todo sus precios ojos. Yo tan solo iría con unos tejanos y una camiseta, tampoco importaba demasiado: nada más llegar a la casa sería obligado a desnudarme íntegramente y mis únicos accesorios serían la capucha negra, una mordaza, el collar de posición que siempre llevo en casa con el nombre de mi Ama, y el dispositivo de castidad sellado con llave que llevo las 24 horas del día desde hace meses.
—¿Qué tal voy, cachorrito? —me preguntó mi Ama una vez terminé de vestirle.
—Está maravillosa como siempre, Ama.
—Me alegra que te guste —respondió con una sonrisa pícara—, tú también irás muy guapo con tu capuchita, tu collar, y sobre todo tu dispositivo de castidad que tanto ha ayudado en tu domesticación —añadió mientras pellizcaba mis pezones suavemente para excitarme y provocarme una erección frustrada, debido al propio chastity belt cuya llave tenía en su propiedad.
Bajamos a la calle y pedí un taxi, que llegó en pocos minutos. Abrí la puerta de la parte trasera a mi Ama y esperé a que entrara y se acomodara en el asiento, para luego seguirle y sentarme a su lado, con la cabeza recostada en sus piernas. El taxista nos miró extrañado a través del retrovisor, pero se limitó a preguntarle la dirección de destino, que mi Ama le dio muy amablemente mientras me acariciaba con suavidad el pelo.
Tras veinte minutos de trayecto llegamos a la ubicación del Taller: una casa de campo bastante apartada del resto de viviendas de la zona, con una verja lo suficiente alta como para que apenas se pudiera ver nada desde el exterior.
Llamé al timbre y en cuestión de segundos uno de los esclavos salió a abrirnos la puerta. Iba totalmente desnudo salvo por un grueso collar de cuero lila, del que colgaba una placa en la que se podía leer la palabra FEMOCRACY serigrafiada en ella.
—Buenas tardes, Señora —saludó a mi Ama, ignorándome a mí.
—Buenas tardes, venimos al Taller. Somos Ama Helena y su criatura en propiedad.
—Sea más que bienvenida, Señora, —respondió el esclavo mientras ejecutaba una muy marcada reverencia con su cuerpo, adelante, por favor.
Seguí a mi Ama al cruzar la puerta de entrada, ya con la mirada siempre puesta en sus pies, preparado para empezar el Taller, deseando tan solo que aquella tarde mi Ama se sintiera la mujer más orgullosa de su esclavo del mundo.
Continuará…
Autor: @esclavozero
Se
Ansío la continuación.