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SUMISAS DE DRAGONES (SERIE SUMISAS Nº 11)

Lo único que queremos yo (Hojo), Asami y Tokai es dominar Japón. Hemos pasado por tanto en nuestras vidas, desde pequeños que fuimos secuestrados junto a nuestra madre, nunca tuvimos un ápice de felicidad, ni siquiera tuvimos paz, me recuerdo atemorizado, viendo a mi madre sufrir cada día del resto de su vida, ella, una hembra humana marcada por diez dragones que la amaban hasta morir gastando hasta su último ahorro en tratar de encontrarnos, aquello los llevó hasta el agotamiento y la muerte.

 

Recuerdo todo lo que pasamos los tres, cada vejación, cada violación, cada vez que un humano violó a nuestra madre, y el día de su muerte. Como intenté llegar hasta ella, convirtiéndome en dragón, cosa que nunca pude hacer, cogiendo su pequeño cuerpo humano entre mis garras, escuchándola soltar su último aliento, lo único por lo que nos manteníamos en aquel sucio agujero que se había ido. Mi bestia ganó la batalla a mi lado humano.

 

Cuando quise volver a ser humano estaba en un hospital, dentro de un barrio residencial japonés de cambiantes, juré venganza hacia los humanos, pero la idea de mi dragón de siete metros matando en Tokio hasta ser asesinado no me convenció. Aprendí a controlar a mi jodida bestia, conseguí gobernarla, igual que mis hermanos, los tres tenemos gran parte de la ciudad bajo nuestro poder, el barrio rojo nos pertenece a los cambiantes a dragón, todo local que se aprecie por ser un buen negocio nos renta dinero, no desatamos cabos, así conocimos a Camila. Ella llevaba un vestido cortito violeta el día que las vimos entrar en el bar de un casino que nos rentaba el setenta por ciento de sus ganancias, pueden llamarnos yakuza, mafia, nos da igual con tal de seguir aumentando nuestras fortunas a base de destrozar la vida de los humanos.

 

Me recuerdo excitado como nunca aquella noche, ella lleva perfume, apesta haciendo que casi estornude, ella tiene caderas anchas, piernas regordetas, aunque para mi gusto debería tener un poco más de peso, la observadora buscar con la mirada alrededor del local, el vestido cubre sus pechos, pero puedo ver que son grandes, es teñida, de hecho se ha tratado hace poco por el olor del tinte que apenas se aprecia, su pelo llega hasta su baja espalda, puedo ver dos rollitos allí, a cada lado, varios cambiantes pasan tras ella, abriendo sus bocas en exclamaciones al verla por detrás. Eso me hace enfurecer, se mueve lentamente por las escaleras de luces de led del local, lleva unos tacones altos, demasiado altos, no puedo ver sus pies, quiero montarla como nunca lo hice con una humana, llenar su vientre de mi semilla hasta que se hinche, siento una presencia detrás de mí, llegando el aliento hasta mi oído.

  • Fecha de publicación: 1 de noviembre de 2018
  • Autora: Saray Gil
  • Idioma: ‎ Español
  • Nº Páginas: 247

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