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SER O NO SER DÓMINA

Se suele sostener que los roles en el BDSM (dominante o sumiso) son sólo posturas relativas que permiten acceder a experiencias sexuales gratificantes entre dos o más personas. Es decir, yo no soy en realidad dominante sino que domino a un sumiso en base a un poder que el sumiso me ha concedido, poder que me fue asignado de una forma clara y deliberada y que puede ser libremente retirado o modificado.
   En términos estrictos, esta tesis es irrefutable. No existen los sumisos, existen los sumisos de sus Amas es una verdad obvia. Yendo más lejos, mi esclavo marido dice que si hablamos en serio, nadie es en realidad amo de nadie porque nadie puede obligar a nadie a someterse. Entrar al sado en el siglo XXI es entrar a un terreno de suspensión temporaria de la realidad. Toda la parafernalia del amo y el esclavo no es más que fantasía y juego, aún en las versiones más extremas.
   De acuerdo a esta concepción, el rol es algo así como un prende y apaga que se pone en marcha cuando los integrantes de la pareja se ponen de acuerdo en ejercerlos. El concepto de sesión nace a partir de esta idea y es el ámbito perfecto para el desarrollo de la relación encuadrada bajo estos parámetros de consenso. Nos ponemos de acuerdo en que dos o tres veces por semana nos encontraremos en un hotel o en tu departamento, aprovechando tu soltería o cuando mando a los chicos con los abuelos. Entonces sí, yo seré tu flageladora fetish y tú mi esclavo y cuando terminemos, guardamos todo, nos despedimos y hasta la próxima. Nos encontramos como amigos o charlamos por chat o intentamos mantener la relación viva fuera de la sesión mediante tareas concretas que te encargo o conexiones vía Internet.
   Sostener que no existen las personas dominantes por sí mismas sin que exista al mismo tiempo el contra–rol correspondiente que le dé sustento, asegura para muchos practicantes de BDSM el goce de una vida sexual rica, variada y divertida sin dejar de tener los pies sobre la tierra. Creer que una persona tiene poder sobre otra puede generar graves distorsiones de la realidad y afectar seriamente la salud y hasta la vida quienes deciden someterse. O minimizando la cuestión, generar carcajadas como las que provocó una vez un supuesto dominante cuando sostuvo en un foro BDSM en Internet que yo soy dominante hasta cuando estoy durmiendo. Y lo decía muy en serio.
   Bromas y payasadas al margen; lo que hoy quiero discutir es la existencia de un poder erótico real, de un carácter dominante que algunas mujeres poseemos y ejercemos con el único fin de satisfacer nuestros deseos, un poder que es independiente de la existencia de sumisos declarados como tales. Entonces desde esa posición es que nos planteamos, al estilo shakespeariano, ¿ser o no ser Ama? ¿Soy dominante o simplemente hago de dominante cuando se dan ciertas condiciones controladas?
   Yo sostengo que muchas mujeres llevamos junto con la cartera con la que salimos, un aura de seducción sexual a partir del cual irradiamos poder sobre aquellos que nos rodean. No es un poder explícito, no es la capacidad de mandar sobre otros, no es una jefatura. Es un poder sutil y erótico, típicamente femenino que no es detectable por todos pero resulta un descubrimiento fascinante para aquel que tiene los sentidos predispuestos para sentirlo y gozar cayendo bajo su influjo. Ese poder existe y es propio, natural, genuino. No depende de la existencia de un complementario para ponerse en evidencia. Somos mujeres dominantes que no ejercemos un rol. Simplemente dominamos. No nos planteamos el cómo y el porqué de lo que hacemos, somos así y así vamos por la vida. No hacemos de Amas para divertirnos en una fiesta (bien podríamos hacerlo) o para conseguir la atención masculina que se nos niega por otras vías mediante el uso de algún atuendo fetish o el manejo de técnicas S/M como azotar o atar. Nosotras Somos Dominatrices porque somos sádicas en el concepto real y profundo del término sadismo, aquel que pone la satisfacción de los sentidos y la obtención de placeres por encima de cualquier norma. No jugamos a la dominación, la dominación es parte de una personalidad femenina que nos permite ejercer un poder real sobre nuestro entorno.
   Ir de Ama a una fiesta del ambiente BDSM puede ser una moda que garantice cierto éxito. Pero la cuestión definitiva, shakesperiana, sigue siendo To be o not to be. Esa es la cuestión que plantea la existencia o la no existencia de una especie femenina tan exótica como atrevida, tan sexual como insultante. Una Dómina. Sólo los inexpertos o los muy necesitados de encontrar mujeres que les cumplan gratis sus fantasías de sumisión podrán confundir a una Dómina con todas aquellas otras que juegan a ser lo que nunca serán.

 

 

Autora: Mistress Roxy

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