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LAS HERMANAS CHEVROTINE DE BILL WARD

Las hermanas Chevrotine son las protagonistas de La saga des sœurs Chevrotine, una famosa serie de cómics para adultos centrados en el erotismo extremo, el fetichismo y el  sadomasoquismo. Fueron ilustradas por el legendario dibujante estadounidense Bill Ward con guiones de Bart Keister. Esta colección fue publicada originalmente a partir de 1978 en Francia por Editions Dominique Leroy cuyas historietas se publicaron con diálogos en inglés y francés y consta principalmente de tres tomos: Tomo 1 Pascaline, Tomo 2 RoseMary Chevrotine y Tomo 3 Bertha.

 

La historia se plantea desde la sátira y la parodia literaria. Sigue las desventuras de Gédéon Goddard, un hombre que tras sufrir una infancia rígida bajo el control de su padre y sus exigentes tutores, cree encontrar el destino de su vida al cruzarse con las tres hermanas Chevrotine. A partir de ese encuentro, Gédéon se convierte de forma voluntaria en el blanco absoluto de todos los caprichos, juegos de dominación y fantasías extremas de las tres mujeres. La trama carece de censura o filtros éticos tradicionales, sirviendo como un catálogo ilustrado de sadomasoquismo y fetiches clásicos como el cuero, el látex y los tacones de aguja; y la sumisión masculina, todo bañado por un marcado tono de humor negro y absurdo.
Como se cita anteriormente, cada volumen pone el foco principal en una de las figuras de la saga:
  • Tomo 1: Pascaline (1978): Introduce el tono satírico de la saga. Se editó originalmente en la colección Vertiges Graphiques en Francia.
  • Tomo 2: RoseMary Chevrotine (1982): Es el volumen que hizo estallar la popularidad de la serie debido a la creatividad desbordada en las prácticas fetichistas. En España llegó a publicarse en formato de álbum gráfico hacia 1986 por la editorial Antalbe, una editorial barcelonesa, especializada en material para adultos, erotismo y cómics underground durante los años 80 y lanzó el material en nuestro país bajo el formato de álbumes recopilatorios.  Al igual que las ediciones europeas de la época, el cómic se acreditó bajo los seudónimos de Joe Doakes (Bill Ward) y Bart Keister, manteniendo la estética fetiche en blanco y negro sin censura para el público adulto español.
  • Tomo 3: Bertha (1985): Cierra el ciclo con las dinámicas más intensas de dominación física y psicológica.
El mayor valor de la obra reside, sin duda, en la parte visual. Y es que Bill Ward era famoso por sus mujeres «Amazonas», figuras de bustos hiperbólicos, cinturas de avispa y piernas infinitas, dibujadas con un dominio impecable del claroscuro y la tinta en blanco y negro. En Las hermanas Chevrotine, Ward vuelca toda su fijación por el calzado de tacón alto, las ataduras (bondage) y la ropa interior victoriana o de alta resistencia, influyendo directamente en el cómic erótico underground de las décadas posteriores.
La importancia de Las hermanas Chevrotine dentro de la historia del cómic erótico y fetichista radica en su valor como puente cultural, su transgresión temática y la consagración artística de su dibujante. Aunque nació como una obra underground, su impacto se extiende por varias razones clave:
1. Consagración del estilo «Amazonas» de Bill Ward
Esta trilogía representó uno de los proyectos más extensos de William Hess Ward. El autor, que ya era un icono en EE. UU. por sus ilustraciones de pin-ups y el cómic Torchy, consolidó aquí su canon estético: mujeres corpulentas, de curvas hiperbólicas, cinturas de avispa y piernas infinitas. La obra fijó el estándar visual del fetichismo clásico del siglo XX.
2. Normalización y catálogo del Fetichismo y BDMS
En una época donde estos temas se mantenían en el estricto circuito privado, la saga funcionó como un «catálogo ilustrado» detallado de prácticas sadomasoquistas, dominación femenina (femdom) y sumisión masculina. El uso magistral de texturas complejas en el dibujo, como el látex, el cuero, las cuerdas de bondage y los tacones de aguja, influyó visualmente a autores eróticos europeos posteriores.
3. Pionera en el mercado de la novela gráfica erótica europea
A finales de los años 70 y principios de los 80, el cómic erótico europeo estaba mutando desde las revistas de historietas hacia los álbumes de tapa dura y blanda con ambición de colección. Publicada en Francia por Editions Dominique Leroy, la saga ayudó a legitimar que el cómic estrictamente fetiche y S&M merecía un formato de edición cuidado, similar al de la novela gráfica tradicional.
4. Uso de la sátira y el humor negro
A diferencia de otras obras eróticas oscuras o puramente pornográficas, Las hermanas Chevrotine destaca por su guion satírico. Al caricaturizar la sumisión del protagonista masculino, la obra desarmaba la censura de la época a través del humor absurdo. Esto permitió que fuera recibida no solo como material para adultos, sino como una ácida parodia social sobre los roles de poder.
5. Obra de culto internacional y coleccionismo
Su accidentada distribución internacional, publicada bajo seudónimos como Joe Doakes y editada con cuentagotas en España por sellos como Antalbe,  en la que Luis Vigil fue director de publicación, redactor jefe y prologuista,  la convirtió instantáneamente en un objeto de culto underground. Hoy en día, su importancia se mide también en el mercado de coleccionistas, donde los tomos originales de Pascaline, RoseMary o Bertha alcanzan altas cotizaciones en subastas especializadas.
El tomo más célebre y fácil de rastrear en el mercado de coleccionistas español es el volumen editado en 1986, titulado de forma explícita: RoseMary Chevrotine: Álbum gráfico de masoquismo, de la editorial Antalbe y Luis Vigil se  encargó de rescatar y coordinar esta obra de Bill Ward para el mercado español, ya que fue un gran estudioso y coleccionista de la cultura fetiche y el cómic para adultos internacional.

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