ENTREVISTA A MASTER KRAD «Sin una confianza absoluta no hay 24/7»
Máster Krad es un Amo gay fetichista y sadomasoquista de Barcelona, con una exquisita trayectoria avalada por más de 20 años en este maravilloso mundo del BDSM. Además de dominar y someter como pocos saben hacerlo, también es escritor y ha lanzado Marc Espada y la lógica del cuero, una novela donde se trata el fetichismo y el BDSM gay desde una perspectiva lúdica, en la que se describen detalladamente una gran diversidad de juegos. La literatura gay BDSM es bastante escasa, por lo que agradecemos que se haya animado a escribirla y hacer un retrato actual de los diferentes fetichismos y juegos que se practican en la actualidad.
En esta entrevista nos vamos a adentrar en el mundo más bizarro y oscuro, pero consensuado, dentro de lo que es el mundo gay del BDSM y sus perversiones, pero desde el respeto de un buen Amo que ha sabido educar a sus esclavos, que con solo una mirada los hace postrar a sus pies delante de sus botas, porque Él siempre lleva botas. Y no hay nada mejor que llevar un buen par de botas de piel o de goma.
Si quieres pertenecer a la élite de este gran Amo, tendrás que rogar y arrastrarte para que Master Krad pueda hacerte caso, porque Él no es un Amo profesional, Él escoge quien pertenece a su cuadra.
¿Quién es Master Krad?
Soy un Amo gay fetichista y sadomasoquista afincado en Barcelona desde algo antes del año 2000. Tengo dos esclavos fijos y alguno esporádico, y un marido que está totalmente fuera de este ámbito.
¿Qué es para usted el BDSM?
El BDSM es muchas cosas a la vez.
Por un lado, y probablemente lo que más me interesa y gusta, es una forma de explorar la mente y el cuerpo humano, sus límites, de transformar energías en formas de placer. El BDSM permite conocernos más a nosotros mismos y a nuestros compañeros de juegos. Cuando se practica de manera adecuada, es una forma de conectar con el mundo y de crecimiento personal.
Por otro lado es intercambio de poder, y esto tiene muchas manifestaciones: dominación, humillación, performación… personalmente, aunque las practico, me interesan menos. Prefiero la parte física a la parte más estética del BDSM.
También, y aunque esto no forma parte intrínsecamente del BDSM, soy muy fetichista, y para mi es una parte indivisible del BDSM. Mis esclavos siempre empiezan la sesión vestidos para la ocasión. Aunque es cierto que poco a poco se van descubriendo para tener acceso a las diferentes partes del cuerpo, los hombres desnudos no me dicen nada.
Desde mi punto de vista, hay muchos prejuicios y estereotipos en torno al BDSM: que se trata de pegar palizas, de sufrir, de aguantar dolor… y no puede ser más lo contrario de esto. Una sesión de BDSM es un lugar para llegar a cotas de placer, para todas las partes implicadas, de una manera solo la gente que lo practicamos lo podemos entender.
¿Cuándo y cómo se dio cuenta que esto le gustaba? ¿Cómo fueron sus inicios?
No hay aquí ninguna historia de niño maltratado (conozco algún caso que sí) o que un amigo de mis padres o el jardinero me inició de joven. Eso queda para las películas. Creo que es algo que me gustó desde siempre, o al menos desde bastante joven, aunque al principio solo como espectador en películas o libros y sobre todo la parte fetichista más que la de prácticas. No fue hasta bastante más tarde, a los veinte y tantos cuando empecé a comprar mis primeras prendas de cuero y goma, y alrededor de los 30 años cuando me inicié en las prácticas sadomasoquistas.
Mis inicios fueron desde la curiosidad y el deseo de aprender, por lo que mis primeras experiencias fueron como esclavo. Antes de ponerme a jugar con alguien sentía que necesitaba ver qué era y cómo era una sesión de BDSM real, si era como en las películas o no. Pasé por algunos Amos de manera esporádica. Todos me parecían interesantes por algún motivo u otro, pero también sentía que me faltaba algo. En paralelo también me buscaba esclavos para poner en práctica lo que iba aprendiendo. Entonces coincidí con un Amo que lo cambió todo. Su filosofía y forma de hacer las cosas, el ritmo de las sesiones, cómo jugaba con sus esclavos, y conmigo… ahí hubo un gran cambio. Fue la primera vez que disfruté como esclavo, y a la vez descubrí cómo ser un buen Amo. Desde entonces nunca más serví a nadie, y de eso hace ya bastantes años. ¡Qué importante es tener un buen maestro (o maestra)!


¿Con qué disciplinas disfruta o se siente más cómodo?
En todos estos años creo que he hecho de todo, o al menos prácticamente de todo. Las que más disfruto son las que implican acción, sin duda. Personalemente prefiero juegos de impacto, que son, de lejos, los que más practico. El bondage lo admiro, la dominación o la humillación los entiendo como parte del ritual, pero en realidad mis sesiones son muy movidas y bastante silenciosas, más allá de poner música de fondo. Tengo a mis esclavos desde hace muchos años, así que prácticamente no tengo que decir nada para que cumplan mis deseos. Una mirada, un gesto, y saben perfectamente lo que tienen y lo que no tienen que hacer. La concentración es muy importante tanto para el Amo como para el esclavo. En el silencio puedes canalizar mejor las sensaciones para convertirlas en placer.
Dentro de esto, mis juegos favoritos son con los huevos. Jugamos con todo, culo, pezones, espalda; y con todos los agujeros, culo, boca, uretra, pero dedico siempre una parte importante del tiempo de cada sesión a jugar con ellos. En un hombre son la fuente de dolor y de placer más intensos, y por su forma y situación puedes hacer una cantidad increíble de juegos con ellos: atarlos, golpearlos, estirarlos, ponerles pinzas, colgarte por ellos… el listado llenaría muchas líneas de esta entrevista.
Y últimamente me estoy aficionando mucho al látigo, Ya me he comprado cuatro…
Háblenos un poco de sus fetiches y lo que le gusta de un chico…
Como dije antes, soy muy fetichista. Me encanta el cuero y la goma, y soy de los que defienden el invierno frente al calor, principalmente porque me permiten vestirme de cuero por la calle. Y botas, sobre todo botas. Es algo que me enciende al momento. Antes dije que mis esclavos se quitaban la ropa según las necesidades del juego que fuéramos a hacer, pero botas tienen siempre. Esas nunca desaparecen. En mi tampoco.
Llevo vistiendo ropa de cuero y botas desde hace más de 30 años y soy de los que vuelven la cabeza por la calle si veo a alguien vestido así por la calle. Aunque en Barcelona no ves mucha gente con botas, y menos aún si hablamos de pantalones de cuero.
De un hombre lo que más me pone son los gemelos. Sí, ni los bíceps, ni el pecho, ni el culo, ni el paquete. Los gemelos. Un buen par de gemelos hacen que obvie todo lo demás. Ya me tienes ganado. Yo era feliz con la moda de años anteriores de pantalones bien estrechos que marcaban bien los gemelos. La moda de los pata elefante me ha quitado felicidad.
¿Ha hecho realidad todos sus fetiches o le falta alguno por realizar?
Es una pregunta difícil. He hecho realidad muchísimas cosas. Tenemos en nuestra colección de juegos, tantos que hacemos bromas sobre hace cuánto tiempo que no hacemos tal o cual juego porque no tenemos tiempo para todos. Y a la vez siempre surge alguno nuevo, o una nueva manera de experimentar que nos vuelve locos. No tengo en mente ningún juego que nunca haya hecho y me gustaría hacer. Mis esclavos están abiertos a cualquier sugerencia mía, y al revés, son ellos los que me proponen nuevos juegos cuando ven alguno en un vídeo o red social. Estoy seguro de que me faltan muchos juegos por realizar, pero serán los que vaya descubriendo, no porque conociéndolo, aún no lo haya hecho.
En las fotos de sus redes sociales le vemos enfundado en látex, cuero y máscaras… una estética muy fetichista… ¿es importante para usted?
Como comenté más arriba, soy muy, muy fetichista. Cuando veo algún vídeo BDSM me fijo casi más en cómo van vestidos en la escena que en qué están haciendo. Una escena BDSM con hombres desnudos no me atrae. La puedo mirar con interés de aprendizaje de una técnica, pero no como algo con lo que puedo disfrutar. Cuero y goma son mis favoritos, pero hay otros fetiches que me atraen, como skin, deportivo o militar, aunque no son para mi. Bueno, sus botas sí.
Me gustaría que la gente fuera más fetichista, pero en Barcelona eso no ocurre, hay muy poca gente que disfrute del cuero y la goma.
¿Dónde realiza sus sesiones? ¿Sesiones online y por Whatsapp también realiza?
Nunca he tenido mazmorra propia. Al principio jugaba en casas de otros Amos o esclavos, luego, durante años, en la mazmorra del Amo del que hablaba antes, y desde que perdí el contacto voy a Clandestino BCN, que me da la comodidad y privacidad que necesito.
No hago sesiones virtuales. El BDSM es esencialmente presencialidad y corporalidad. Hay una muy importante dimensión mental, por supuesto, pero yo no concibo el BDSM sin contacto físico.
¿Se dedica de manera profesional al Bdsm?
No. Lo he hecho alguna vez cuando me han contactado a través de alguna red social y me lo han pedido, pero muy pocas veces. Tengo poco tiempo libre, así que prefiero emplearlo para jugar con mis esclavos.
¿Cómo es para usted el sumiso perfecto?
Un sumiso perfecto es una persona que te conoce y a la que conoces, con la que has logrado una conexión muy especial. Para mi es muy importante la confianza mutua. Solo con una conexión profunda puedes llegar tan lejos como te propongas y realizar juegos de una complejidad y un nivel extremo y convertirlos en puro placer. He jugado en fiestas y locales públicas con desconocidos, pero cada vez menos. Jugar con alquien que no conoces es complicado, no sabes qué le puedes hacer o si te estás pasando o no llegando.
Es obediente más allá de las palabras. Se tiene que adelantar a mis deseos. Y es infatigable. Yo tengo bastante energía y hago sesiones largas con pocos descansos. Necesito a alguien que aguante ese ritmo.
También es importante que sea versátil, que le guste todo tipo de juegos. Hay muchos esclavos que solo hacen un tipo de juego, o solo juegan con una parte de su cuerpo. A mi me gusta que pueda ir variando según me apetezca.
A nivel físico, tiene que tener buenos gemelos (¡cómo no!), pero poco más. No soy exigente a nivel corporal. El cuerpo es el camino para llegar al placer, y a esto se puede llegar desde cualquier tipo de cuerpo. Tiene que compartir, eso sí, o al menos respetar, mis fetiches. ¡Un esclavo perfecto nunca está desnudo!
Realmente tengo la suerte de que esta descripción coincide con la de mis esclavos. Soy un Amo afortunado.

Y un buen Dominante ¿qué virtudes debe tener?
Un buen Amo debe ser alguien que conozca a su esclavo, que sepa a dónde le puede llevar, que conozca la técnica y los puntos de placer de su esclavo y lo lleve al límite, sin pasarse, para que te pida más y más. Y que sepa cuándo parar y dar los cuidados necesarios. Es alguien que hace crecer a sus esclavos, que los hace mejores dentro y fuera de la sala de juegos. Es muy complicado ser Amo, y requiere mucho esfuerzo.
Usted es un hombre dominante convencido, ¿alguna vez cambió de rol o se lo planteó?
Ya lo expliqué antes. Empecé como esclavo aunque rápidamente pasé a ser Amo. Sin embargo, hay algún juego que probé y que aún me gusta en mi, y también entreno a mis esclavos para que sepan darme placer en ese sentido. Soy yo el que sigue siendo dominante en esos juegos, los dirijo yo, pero a la vez soy el sujeto de la acción.
¿Cómo sería una sesión perfecta?
Sería en una mazmorra cómoda, bien equipada, donde pueda controlar todos los aspectos (música, temperatura, etc.) y con diversas zonas para los diferentes juegos.
Sería larga, de muchas horas, para poder hacer una exploración detallada de cada parte del cuerpo, y tendría más de un esclavo, para ir variando y para que me pueda atender uno de ellos mientras otro u otros descansan. También está bien que haya otro Amo, para compartir experiencias, aprender de otro, y para tener a los esclavos activos. No me gusta ver gente parada por la sala si no es que están recuperándose de un juego.
Cuéntenos alguna anécdota sobre lo más raro que le hayan pedido en una sesión.
Lo raro es algo relativo, jajaja. Si hablamos de cosas que no sueles ver en redes, creo que colgar a los esclavos por los huevos (cosa que costó muchos meses de entrenamiento), o clavárselos a una tabla de carnicero. Esto lo hicimos mucho durante una temporada, luego nos quedamos sin la tabla y dejamos de hacerlo.
Si hablamos de cosas que me han pedido por internet gente que no conozco, lo que más me han pedido es castración, que les corte los huevos. Pero claro, si rompo el juguete, ¿con qué juego? Así que esto no, no lo he hecho nunca.
¿Cuál es el mejor castigo que se puede aplicar?
No juego a roles en el sentido de “te voy a castigar porque te has portado mal”. No lo necesito. En nuestras sesiones pactamos juegos con cada parte del cuerpo y los realizamos. En ese sentido no aplico castigos. Al contrario, realizar estos juegos es un regalo.
Si alguna vez me enfado de verdad con mis esclavos, el peor castigo que les puedo infligir es anular una sesión, dejarles sin jugar.
¿Cuántas criaturas tiene? ¿Cuántas llevan su collar?
Como dije antes, dos fijos y alguno esporádico. De vez en cuando algún otro más me pide ponerse a mi servicio, pero realmente no tengo tiempo para atender a tantos, así que estoy más que satisfecho así.
De entre sus sumisos, ¿usted tiene un “ojito derecho”?
Jajaja, sí y no. Tengo uno con el que tengo una relación mucho más estrecha y profunda, pero cuando estamos en sesión los trato a los dos por igual.
La castidad está en la cabeza, no en un trozo de plástico o metal
¿Cree en las relaciones 24/7? ¿Y tiene criaturas de esta condición?
Creo firmemente en ello, sí. Mis esclavos son así. No quedan con nadie más ni piensan en nadie más que no sea yo. Cuando nos han visto en alguna fiesta y ven que no tienen puesto aparato de castidad, la gente se sorprende. No lo necesito. La castidad está en la cabeza, no en un trozo de plástico o metal. Sé que no me van a traicionar y que sus mejores pajas se las hacen pensando en mi y en nuestros juegos. Sin una confianza absoluta no hay 24/7, y al revés.
¿Qué opina del protocolo dentro del Bdsm? ¿Lo aplica?
Me parece necesario y bonito. Me encantan los rituales como medio para separar una actividad mundana de una especial. También tengo que decir que yo soy poco protocolario, aunque siempre hay unos mínimos, por supuesto. Pero me gusta mucho cuando veo a otras Amas o Amos aplicarlo, realmente me parece importante.
¿Cómo compagina su vida diaria con el Bdsm?
Esta es una muy buena pregunta. Llevo estas dos vidas bastante separadas. En mi trabajo y con una cierta parte de mis amigos me comporto y visto de una forma y con mis amigos BDSM me comporto y visto de otra. Quién sabe si compartiendo estas vidas todo sería mejor o no, pero por ahora me siento cómodo. Eso sí, botas (y a veces cuero) los llevo siempre.
Recientemente, ha publicado Marc Espada y la lógica del cuero, ¿qué va a encontrar el lector entre sus páginas? ¿Qué acogida está teniendo?
Quien quiera acercarse al mundo de Marc Espada y su esclavo Hugo se verá inmerso en un thriller de acción en un contexto de fetichismo y GDSM gay. A lo largo de las páginas, Marc se verá envuelto en una serie de asesinatos de hombres fetichistas, y mientras intenta demostrar su inocencia, recorrerá una Barcelona actual, y también otra olvidada (Marc es arqueólogo urbano) y tendrá encuentros sexuales de diverso tipo (BDSM, sexo guarro, médico, etc.) con diferentes grupos de hombres fetichistas (cuero, goma, skins, y más). Hay escenas de acción, de intriga y sexo, mucho sexo muy explícito.
Hay que tener en cuenta que, aunque el libro lo puede disfrutar cualquiera que le guste la literatura para adultos, el público a quien va dirigido el libro es hombres gays fetichistas que les guste el BDSM. Y créeme que esto reduce el número de personas directamente interesadas a un grupo muy reducido. Dentro de este contexto ha funcionado bien. Me consta que lo han leído incluso mujeres heterosexuales y me han dicho que lo han encontrado muy interesante (y adictivo).

¿Por qué se decidió a dar el salto a la literatura?
Porque la literatura gay fetichista y BDSM es muy escasa. Y con esto englobo también cómic, ilustración y otras expresiones culturales sobre este tema. Y en muchas ocasiones lo que se muestra es a Amos sádicos realizando acciones sin consentimiento, lo que contribuye a perpetuar el estigma del BDSM, que se basa en el dolor, que solo el Amo disfruta, etc. Así que decidí que sería una buena idea dejar constancia de que otro tipo de BDSM, consensuado, donde todas las partes disfrutan, es posible, y sobre todo, real. Por otro lado, otro estereotipo de este tipo de literatura es la seriedad. Yo no soy serio, mis sesiones no son serias, la risa es muy importante, así que decidí ponerlo en un contexto de aventura y algo de humor. Además, en mi vida diaria tengo publicados un par de libros técnicos, así que me apetecía dar el salto a la novela, y me resultaba más cómodo escribir sobre un tema que conozco.
Ha estado firmando ejemplares en la última edición de la Rubber week Barcelona, ¿cómo fue la experiencia? Y ¿cómo fue en general este encuentro de los amantes del látex?
Me encanta la Rubber week Barcelona. Es un evento relativamente pequeño y disfrutable, en contraposición con otros como Folsom o Darklands que están masificados. Hay fiestas y una feria pequeña e interesante, te puedes poner goma por la calle junto a mucha gente más, que hay pocas oportunidades, y además es en Barcelona y está muy bien organizado. Todo bien. Hay pocos eventos fetish gay en Barcelona y no todos están bien organizados.
La experiencia genial, aunque como el público es mayoritariamente extranjero, y el libro está en castellano, me decían que no podían leerlo, que si estaba pensando en traducirlo. Cosa para la que por ahora no tengo editoriales interesadas o presupuesto.
Otros eventos interesantes (de los bien organizados) son el organizado por Montera Leathers, este de cuero, y los organizados por la genial gente de la Asociación International Leather and Boots Spain (ILBS), que me han ayudado mucho con la promoción del libro.
¿Piensa seguir escribiendo o tiene alguna nueva trama en mente o algún proyecto a la vista?
Tengo muchas ideas apuntadas para una segunda e incluso una tercera parte, pero van a tener que esperar. Ahora estoy haciendo un Fanzine, que es un formato mucho más libre y me permite experimentar y mezclar muchas cosas, y que se realiza en menos tiempo. El libro me ha costado más de un año de escritura. También estoy diseñando un juego de mesa y presento un corto al festival BDSM de Barcelona, que será en Mayo del 2026, donde también haré una presentación del libro. Tengo un Darkfans, pero cada vez me interesa menos la parte de exhibición y más la parte de divulgación, así que me gustaría centrarme más en la difusión de la cultura gay BDSM. Y tengo más ideas en la cabeza. Demasiadas cosas y poco tiempo para realizarlas. Iré poco a poco, porque mis sesiones son prioritarias.
Si tuviera que dejar un mensaje a los sumisos que están ahora leyéndole ¿Qué le diría?
A los esclavos, que sean muy exigentes, con sus Amos y consigo mismos. Que lo den todo en cada sesión, que complazcan a sus Amos sin dudar, pero que también disfruten al mismo nivel, que exijan recibir el mismo trato que dan.
Y a los Amos, que sin consentimiento y confianza no es BDSM, es bulling. Que entrenen muy bien a sus esclavos, pero que los dos tienen que disfrutar al mismo nivel.
Y a ambos, que se pongan botas. Siempre.
AZOTE DE PREGUNTAS:

o Fetiche preferido: Cuero, aunque la goma también me gusta mucho.
o Color preferido: Negro, pero un detalle en rojo o blanco siempre va bien.
o Comida preferida: Me gusta mucho comer, es difícil escoger. Pero vaya, con queso, en todas sus variedades, acompañado de vino, me tienes ganado,
o Una prenda que no pueda faltar: Botas, siempre botas.
o Lo que más detesta: La mentira. Nunca perdonaría a un esclavo (ni a nadie) que me mienta.
o Que no haría bajo ningún concepto: Hacer un juego sin consentimiento
o Lo que Ama: Que se anticipen a mis deseos, que me quiten trabajo en lugar de dármelo.
o Una Palabra que le defina: Hedonista.
o Un bonito recuerdo bonito: Cuando acabamos tirados en la cama después de un juego, exhaustos y estasiados.
o ¿Cómo se ve de Mayor? Siendo cada vez más fetichista. Y si se puede pedir un deseo, que me acompañen mis esclavos, aunque ya no nos queden fuerzas para jugar.
o Frase o lema personal: Vamos a explorar nuestros límites.
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