EL CLAUSTRO TENERIFE – ENTREVISTA
Hace tres años abrió sus puertas El Claustro Tenerife, un espacio donde el mundo BDSM encuentra su lugar para expresarse con libertad y, sobre todo, con consentimiento. Esta exquisita mazmorra se ubica en enclave que es Patrimonio de la Humanidad y que además es una zona de gran diversidad a 10 minutos de la capital. Un rincón pensado para quienes sienten curiosidad por explorar otras formas de vivir el deseo, romper tabúes y descubrir que detrás de cada puerta puede esconderse una experiencia diferente.
Desde su apertura se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad BDSM en la isla siempre desde el respeto, la confianza y el consentimiento.
Hablamos con Luis de El Claustro Tenerife para acercarnos a sus orígenes, su filosofía, la evolución del proyecto y lo que se esconde detrás de esta mazmorra única en Tenerife. Teníamos pendiente esta entrevista y por fin ha llegado, muchas gracias, Luis, por atendernos y hablarnos sobre la cultura BDSM en la isla.
¿Qué es El Claustro? ¿Existían mazmorras en Tenerife? ¿Cómo surge la idea?
El Claustro es un espacio creado para la comunidad BDSM de Tenerife. Más que una simple mazmorra, queremos que sea un punto de encuentro donde las personas puedan relacionarse, aprender, compartir y vivir su sexualidad y sus fetiches en un entorno seguro, respetuoso y sin juicios.
Cuando hablamos de «la primera mazmorra BDSM de Tenerife» nos referimos a que El Claustro nace como un espacio específicamente concebido y equipado para la práctica y la comunidad BDSM.
La idea surge precisamente de una carencia: había personas que practicaban BDSM en Tenerife, pero faltaba un lugar propio donde encontrarse. Queríamos crear ese espacio que en otras ciudades ya existía y que aquí echábamos de menos.
¿Qué podemos encontrar en El Claustro?
El Claustro es un espacio privado diseñado alrededor del BDSM. Hay diferentes zonas y elementos destinados a distintas prácticas y disciplinas, pero para nosotros es tan importante el espacio físico como lo que ocurre alrededor de él.
Organizamos desde encuentros sociales hasta talleres, charlas, fiestas temáticas y actividades relacionadas con diferentes aspectos del BDSM. Por ejemplo, hemos realizado encuentros sociales, actividades de shibari, charlas sobre psicología del BDSM y fiestas temáticas como San Valentín, Spanktoberfest o nuestras celebraciones de aniversario.
La idea es que puedas venir simplemente a conocer gente y tomar algo, asistir a un taller, aprender una disciplina o participar en una fiesta. No todo pasa necesariamente por practicar BDSM.
¿De dónde es el mobiliario? ¿Con qué artesanos trabajáis?
El Claustro ha tenido muy buena relación con la productora Kink Canary y mucho del mobiliario proviene de sus producciones. Otro mobiliario ha sido elaborado por artesanos locales de Canarias.
¿Se alquila la sala para eventos privados o sesiones?
Sí, el espacio contempla la posibilidad de realizar eventos y sesiones privadas, siempre dentro de las condiciones y normas del club. La propia web del Claustro ofrece el espacio para eventos privados y sesiones.
¿Qué tipo de actividades y eventos realizáis?
Intentamos que haya actividades para diferentes perfiles.
Tenemos nuestros Viernes Sociales BDSM, que son probablemente una de las mejores puertas de entrada para alguien que no conoce todavía la comunidad. Son encuentros pensados para hablar, conocer gente y compartir experiencias sin presiones.
También hacemos talleres y actividades formativas, charlas, fiestas temáticas y eventos especiales. Hemos organizado, por ejemplo, actividades relacionadas con shibari, psicología del BDSM, San Valentín, Spanktoberfest y fiestas de aniversario.
¿Con cuántos miembros cuenta la asociación? ¿Qué requisitos hay para ser miembro?
En los tres años de actividad más de 200 personas se han asociado al Claustro. Ser mayor de 18 años y aceptar los estatutos de la asociación son los requisitos indispensables para acceder al local.
Y más allá de cualquier requisito administrativo, hay una condición fundamental: respetar el espacio, a las personas que lo forman y la filosofía de consentimiento que rige la comunidad.
¿Qué normas hay que tener en cuenta?
La principal es muy sencilla: el consentimiento no es negociable.
Hay que respetar los límites de los demás, no tocar a nadie sin consentimiento, respetar la privacidad y las normas específicas del espacio y del evento.
También es importante entender que estar en una mazmorra no significa que todo el mundo esté disponible para cualquier interacción. Cada persona decide qué quiere hacer, con quién y hasta dónde.
¿Qué tipo de público va a El Claustro? ¿Qué ambiente se vive?
No hay un único perfil.
Tenemos desde personas que llevan muchos años dentro de la escena hasta gente que acaba de descubrir que determinadas fantasías o prácticas le interesan.
Y el ambiente depende mucho del evento. Un Viernes Social puede ser simplemente gente hablando y conociéndose; una fiesta tiene una energía completamente diferente; un taller tiene un carácter más didáctico.
Pero hay algo que intentamos mantener siempre: que puedas estar allí sin sentirte juzgado.

¿Existe dresscode?
Depende del evento.
No queremos que alguien que está dando sus primeros pasos piense que tiene que llegar vestido de cuero de pies a cabeza para poder entrar. Pero en determinadas fiestas o eventos sí puede existir un código de vestimenta específico.
La ropa también forma parte del juego y de la estética BDSM, pero nunca queremos convertirla en una barrera para quien está empezando.
¿Cómo es la comunidad bedesemera allí?
Es muy diversa. Y esa es precisamente una de las cosas que más nos gustan.
Hay personas con mucha experiencia y personas que están empezando, diferentes orientaciones, edades, roles y maneras de entender el BDSM.
No existe una única manera «correcta» de vivirlo. Lo que sí intentamos compartir es una cultura basada en el consentimiento, el respeto y la comunicación.
¿Consideráis que hoy por hoy el mundo del BDSM es secreto? ¿Hay más gente que practica BDSM de la que pensamos?
Creo que sigue existiendo bastante discreción, aunque cada vez menos secretismo.
Durante mucho tiempo el BDSM estuvo asociado a una imagen muy marginal y clandestina. Internet ha ayudado muchísimo a que las personas puedan descubrir que aquello que les interesa no les convierte en personas extrañas.
Y sí: hay muchísima más gente interesada en el BDSM de la que probablemente imaginamos. Otra cosa es que todo el mundo quiera hacerlo público. La privacidad sigue siendo muy importante para muchas personas.
Para alguien que nunca haya probado el BDSM, ¿qué le recomendaríais?
Que no tenga prisa.
El BDSM no es un catálogo de cosas que tienes que probar. Lo primero es descubrir qué te gusta, qué no te gusta y cuáles son tus límites.
Y, sobre todo, hablar con gente. Por eso nuestros encuentros sociales son una buena puerta de entrada: puedes venir, conocer personas que llevan años en esto, hacer preguntas y descubrir que probablemente tienes muchos más prejuicios sobre el BDSM que conocimientos sobre él.
No hace falta llegar sabiendo nada.
AZOTE DE PREGUNTAS
- Fetiche preferido: El cuero, el látex, la lycra. Tiene algo atemporal. No e
s solamente una cuestión estética; tiene una presencia brutal. - Color preferido: Todos. Mostramos diversidad.
- Comida preferida: Para el Spanktoberfest, la bávara… pero eso ya va a gustos de cada uno.
- Una prenda que no pueda faltar: Un buen arnés. Es probablemente una de las prendas que mejor representa esa mezcla de estética y actitud.
- Lo que más detesta: La falta de respeto. Y la gente que confunde BDSM con tener derecho sobre los demás.
- Qué no haría bajo ningún concepto: Cualquier cosa que no quiera hacer. El «no» es una respuesta completa.
- Lo que ama: La complicidad. Ese momento en que dos personas se entienden sin necesidad de explicar demasiado.
- Una palabra que la defina: Hedonismo.
- Un bonito recuerdo: El primer día que abrimos las puertas del Claustro y vimos que realmente había gente que necesitaba y quería un espacio como este.
- El amor de su vida: El propio Claustro. Después de todo lo que hemos puesto en él, sería difícil competir.
- ¿Cómo se ve de mayor? Espero que todavía dentro de El Claustro, rodeado de gente, historias y alguna que otra locura.
- Frase o lema personal: «Explora, disfruta y respeta.»






