EL CERVATILLO
Te miro, indefensa, como un cervatillo. Me recuerdas a «Bambi» cuando aprende a caminar. Tus movimientos torpes me conmueven y al mismo tiempo me excitan. Me cuesta controlar las ganas de hacerte todas las cosas que no me atrevía a proponerte. Ha llegado el momento de cumplir los sueños. ¿Hasta dónde llegaremos?
Autor: Sergi Bleda