Últimas entradas

Contacta con nosotros

Síguenos en las redes

CÓMO CONSTRUIR UNA HABITACIÓN ERÓTICA

Abundan en la TV de hoy toda clase de programas en donde fantasía y realidad confluyen a la hora de remodelar o decorar una casa. ¿Y si las reformas apuntan al sexo en vez de la piscina o el parque? La serie de Netflix Cómo diseñar una habitación erótica va un paso más allá de los programas de remodelaciones de casas, busca conectar con las fantasías sexuales y ayudar a la gente a recuperar la pasión. Y atención; hay mucho BDSM. Casi que me atrevo a decir: en la actual moda de las habitaciones de sexo, no hay nada que no sea BDSM.

How to Build a Sex Room (tal el título original de la serie) sigue a una docena de parejas que buscan darle una vuelta de pasión a su sexualidad mientras los encargados del trabajo transforman una habitación antes aburrida en un Edén de lujurias. El toque especial de la serie lo da su protagonista: quienes imaginan a una femme fatale o a una ex actriz porno a cargo de la empresa, se topan con una dulce señora de cabello blanco llamada Melanie Rose que mientras pregunta y toma notas, motiva a sus clientes con un bolso lleno de vibradores, lencería, látigos y toda clase de parafernalia kinky.

 

Melanie Rose

Para aquellos que todavía enrojecen al hablar de mazmorras, dungeons, poledance o lencería burlesque, la adorable Melanie tiene el eufemismo justo: las llama espacios sagrados o habitaciones de fantasía. Lo más interesante es la entrevista previa, en donde Melanie se muestra muy hábil para romper el hielo inicial de tabúes y timidez en base a humor y preguntas incisivas pero no invasivas, para armar en su cabeza el diseño del sex room justo para cada pareja. Como lo haría una experta coordinadora de fiestas swingers o una eficaz secretaria de un dungeon Femdom, Melanie los alienta a expresar sus fantasías mediante el diseño de la habitación sin represiones porque el principio rector es que nada importa más que el placer de las personas sentadas frente a ella.
   Así es como después de algunas entrevistas, la pareja acepta un desafío de diseño y decoración y allá va Melanie con sus técnicos para resolverlo. La presentación de la serie tiene un flogger de dominatriz cruzado con una llave francesa de mecánica. Es así porque el show no se queda corto en presentar los trabajos de transformación y como se resuelven las cuestiones prácticas de albañilería, carpintería e incluso plomería, cuando se plantean juegos acuáticos. Todo termina con una gran revelación y lágrimas mientras la feliz pareja se asombra ante la transformación y planean con Melanie sus renovadas noches de pasión.
   Vamos a hacer un gran uso de esta sala, dice sonriendo una de las protagonistas, después de explorar su nuevo refugio de cuero y luces rojas de neón, con un banco de azotes y una cruz de bondage, accesible por una escalera escondida. La serie confirma lo que ya es un secreto a voces: la dominación femenina se ha disuelto dentro de la sexualidad. Las fronteras entre el BDSM y la vieja sexualidad vainilla se han borrado. No más el verso de la filosofía del verdadero BDSM, basta de soportar a una secta de iniciados dirigidos por un supuesto master que pretende inspirar respeto y devoción con sus conocimientos. Esta serie muestra a gente común para quien el BDSM no es más que un conjunto de técnicas y accesorios que apunta a estimular fantasías, especialmente femeninas, y ayudar a las mujeres de cualquier físico y edad a sentirse bellas y sexies. Los dungeons se presentan plenos de detalles femeninos que erotizan, en lugar del clásico sótano con asexuados artefactos de castigo que suelen ser vistos como agresivos por las mujeres. Para los hombres, el mensaje es una promesa; con la renovación de la casa, con la decoración orientada hacia el placer femenino, van a disfrutar muy pronto de la renovada sensualidad y del poder erótico de las mujeres que aman.
   Un ejemplo es el de Shenika y Matthew Carter. El amor estaba allí, de eso no cabía duda, decía él. Pero les faltaba intimidad. La pareja compró la casa de cinco habitaciones en 2019, y ya había realizado mejoras significativas. Estábamos creando todos estos espacios para los niños, dijo Shenika. Hicimos todo lo imaginable para darles esa sensación de hogar, pero encontramos que no había nada para mí y Matthew. Sin dudarlo, Melanie Rose destruyó el viejo dormitorio y el baño contiguo, creando nuevos espacios para juegos de dominación femenina e instaló frente a la nueva cama un poledance de striptease. Ahora el dormitorio es el destino favorito de la pareja. Cada noche, después de la cena familiar, la tarea del colegio, los quehaceres domésticos y las rutinas, y antes de dormirse, Shenika y Matthew se zambullen en su ambiente especial y disfrutan de las mejoras que hicieron para satisfacer a nadie más que a ellos mismos. Y así recuperaron el romance y las ganas de gozar el sexo como lo que es en realidad: un juego.
   Los costos de las salas de sexo que propone Melanie Rose oscilan entre treinta mil y setenta mil dólares aunque los propietarios no pagan sino la productora. Pero ella lo ve como una inversión digna. El dormitorio absolutamente debería ser el primer lugar que renueve una pareja. Porque ese es el lugar donde dormimos juntos y gozamos del sexo. Ahí es donde empezamos nuestras familias. Entonces, por qué no hacerlo más romántico?

 

Autora: Mistress Roxy

Publicar un comentario

Acceder

Registro

Restablecer la contraseña

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico y recibirás por correo electrónico un enlace para crear una nueva contraseña.