LUCHA LIBRE MIXTA
Tanto Vampirella y Phanta, la mejor pareja de luchadoras del planeta, habían retado varias veces a Santo, Campeón del Mundo de la máxima categoría y todavía imbatido, pidiéndole que buscase una pareja para combatir contra ellas, pues estaban cansadas de luchar contra mujeres (y también con alguna pareja que otra de hombres) y salir siempre vencedoras. Pero Santo siempre se había negado, por considerar que todavía no estaban a su altura; pero en esta ocasión había aceptado, ya que le habían retado a combatir el solo, a enfrentarse con las dos a la vez. De tal modo, además del espectáculo de esa lucha mixta, Santo consideraba que habría más igualdad. Las reglas eran que siempre tenían que estar los tres en el ring, y que las féminas eran un equipo, si alguna de ellas sufría un K.O. la otra podría continuar el combate, que era un único asalto de 30 minutos.
Saltaron al ring los tres combatientes, imponían los músculos de Santo, pero también era de admirar la belleza de las luchadoras. Las cualidades de los contendientes eran, por una parte, la potencia y resistencia de Santo; y, por otra, la agilidad y rapidez de las chicas (que, además, gustaban de ridiculizar a sus adversarios, cuando tenían el combate prácticamente ganado). Fueron ellas las que empezaron a atacar, una por cada lado. Santo esquivó el primer ataque, y cogió a Phanta por el cuello; pero Vampirella no se acobardó y le largó un rodillazo al costado, que le obligó a soltar a Panita. Santo se dio cuenta de, efectivamente, eran muy rápidas, y que no lo iba a tener fácil, ya que aunque féminas, son luchadoras y dos contra uno.
Pero pensaba que, conectando un buen golpe a cualquiera de ellas, podría dejar a esta fuera de combate, y que la lucha contra sólo una ya le iba a ser más fácil… Aunque estaba claro que ellas no querían que aquello sucediera. La verdad es que el físico de Pantha también imponía. Vampirella, en cambio, era mucho más femenina, pero no por ello más débil. De pronto las chicas se abalanzaron contra el luchador, cogiéndole por sorpresa y consiguiendo, entre las dos, empujarlo de espaldas contra las cuerdas. Y, cuando Santo consiguió agarrar a Vampirella por los hombros, para que no se le acercase, Pantha le conectó un directo al vientre, que le obligó a soltar a su contrincante.
Entonces como un huracán, las dos a la vez, cada una por un lado, le atacaron conectándole varios golpes a los costados, cada vez que Santo intentaba protegerse uno de ellos, era la otra luchadora en la que le golpeaba el desprotegido. Si una cosa buena tenían estas luchadoras, era de estar perfectamente sincronizadas. Y el público veía una auténtica pelea, llamas igualada, mucho más de lo que esperaban. Claro que sabían que bastaría que Santo pillase bien a una para desigurar la pelea; pero de momento no lo conseguía. Pues si en un momento lograba agarrar por el cuello a Vampirella, poniéndola en apuros, inmediatamente Pantha acudían su ayuda y conseguía, con una patada al costado, obligar de nuevo a Santo a soltar su presa.
El público animaba a las chicas y, entre el clamor popular, en un momento de sorpresa, Vampirella se lanzó al ataque. Santo la esquivó, pero Pantha, con su fuerza espectacular, consiguió hacerle una presa a Santo, cogiéndole por detrás de los brazos. Y Vampirella, rapidísima, aprovechó el momento, al tener Santo la guardia abierta, y le conectó tres espectaculares rodillazos al vientre, Santo quedó aturdido… no esperaba esta rápida acción de sus contrincantes, que no le daban respiro, siguiendo con su espectacular ataque. ¡Y entonces fue Pantha quien conectó un tremendo derechazo al rostro de santo!
El luchador, que estaba recibiendo por todos los lados, se respaldó contra las cuerdas, y, al intentar darle Pantha más directos, se cubrió el rostro con los brazos. Pero no es lo mismo defenderse de dos manos que de cuatro, y fue por ese motivo por lo que Vampirella consiguió conectar un tremendo directo al vientre de santo que, algo aturdido por este ataque, no salía de las cuerdas. Y pronto, entre el fervor del público entregado, dos rodillazos al vientre consiguieron que Santo tuviese que entrelazar los brazos por detrás de las cuerdas, para no derrumbarse.
Entonces, mientras Vampirella seguía machacando el vientre de Santo, y ya que tenía la guardia totalmente abierta, Pantha le soltó dos derechazos increíbles al rostro. Santo lo estaba pasando fatal, sin poder salirse de las cuerdas. El público asombrado veía que no llegaba la reacción de Santo y, lo que aún era peor para él, recibía más de lo normal sin poder salir del rincón. Vampirella volvió a golpear con la rodilla el vientre de Santo, y a este no le quedó más remedio que bajar la cabeza, mientras seguía con los brazos por detrás de las cuerdas. Así le llegó un rodillazo tremendo de Pantha al rostro, uno de Vampirella de nuevo al vientre y, por fin, un tremendo golpe a la nuca dado por Pantha, que mandaron a Santo de cara a la lona, completamente aturdido.
Las chicas, que no querían dejarle reaccionar, le ayudaron a levantarse, y Pantha lo agarró por debajo de los brazos y se respaldó ella contra las cuerdas con Santo encima, Vampirella aprovechó su indefensión para machacarlo: directo al vientre, directo al rostro, Santo estaba en muy mala situación, perfectamente maniatado por la llave de Pantha, y recibiendo golpes muy duros de Vampirella.
El público seguía atónito este combate y ya se preguntaba si Santo iba a aguantar el chaparrón de golpes que le atizaban las chicas. Y entonces fue Vampirella la que le agarra el cuello por delante, manteniéndole medio agachado, para que Pantha, con un espectacular salto, le conectase un tremendo codazo en la nuca… golpe este que volvió a mandar a Santo, ahora más vencido que nunca, de cara a la lona. Pero las dos furias no se conformaron con esto, así que volvieron a levantarlo: no querían solo vencerle, querían primero humillarlo y luego dejarlo fuera de combate.
El respetable está viendo llegar la primera derrota de Santo… y de una manera espectacular: claro que es contra dos contrincantes, pero son féminas las dos. Féminas que en ese momento lo arrinconaron de nuevo contra las cuerdas y le siguieron machacando vientre y rostro, Santo estaba grogui, y parecía a punto de caer definitivamente derrotado… otro tremendo directo al vientre, sirvió para que cayese de rodillas ante las luchadoras, lo que aprovechó Pantha para rodearle con sus muslos el cuello, y Vampirella volvió a conectar otro durísimo golpe, que pareció que iba a ser el definitivo, a la nuca del luchador.
De nuevo tumbado de cara a la lona, le agarraron cada una por un brazo, le levantaron y le mandaron a las cuerdas de enfrente, y al rebotar le esperaron en el centro del ring; y mientras Vampirella le golpeaba el vientre y le obligaba de nuevo a agacharse, Pantha, con un durísimo golpe con la rodilla al rostro, le mandó de nuevo a la lona, esta vez de espaldas. Ahora sí que podía decir que el combate estaba acabado. Santo ni podía levantarse y se veía completamente vencido.
Las luchadoras se daban a un respiro antes de lanzarse al ataque final, pero previamente querían humillarlo: Pantha se sentó sobre su pecho, inmovilizando con sus manos las de Santo, y colocó su húmedo y excitado sexo sobre la boca del exCampeón, mientras Vampirella le quitaba los pantalones y colocaba su no menos húmedo y excitado volcán sobre el pene de Santo. Cuyos calzoncillos no podían ocultar que tenía una erección de órdago, no se sabía bien si provocada por la paliza que había recibido de las chicas o por el momento de humillación que le estaban haciendo pasar.
El caso es que Santo estaba completamente empalmado, y mientras Pantha le refregaba su sexo por la cara, Vampirella se atrevió a bajarle los calzoncillos y pajear a Santo delante de todo el mundo. El derrotado luchador seguía inmóvil, tremendamente humillado, vencido y excitado… y las chicas intercambiaron posiciones, siendo Vampirella la que refregaba su coño por la boca, mientras le tenía bien inmovilizado, mientras Pantha no dudaba en darle una mamada, hasta conseguir que se corriera en su boca. Luego, cuando consideraron que ya le habían humillado lo suficiente, las luchadoras le colocaron de nuevo los calzoncillos y le ayudaron otra vez a levantarse, lo llevaron al rincón, y, mientras Vampirella le volvía a agarrar los brazos, Pantha le conectó un durísimo golpe al vientre, obligándole por enésima vez a arrodillarse ante ellas con el brazo al suelo y el otro cogido de una de las cuerdas, y la cabeza agachada.
Viéndose así humillado, vencido y derrotado, tras mirarse las dos chicas, y con una perfecta sincronización, le conectaron las dos a la vez un golpe seco y duro a la nuca. Un golpe que habría bastado para derrotar a cualquier luchador… pero él era Santo. E hizo un último intento de levantarse, aunque estaba totalmente grogui; pero lo único que consiguió fue que Vampirella lo girase, poniéndole de espaldas a la lona, se sentase sobre su pecho y le agarrase los brazos, con los muslos en su cuello, y movilizándolo completamente. Al verlo así, Pantha se subió a las cuerdas y a su señal Vampirella se separó, para dejar que, con un perfecto salto, Pantha callese con todo su peso sobre Santo.
Este estaba inmóvil, sin hacer el menor intento de levantarse, pero las chicas aún querían más, así que de nuevo lo levantaron, para propinarle otro perfecto directo al vientre, seguido de dos rodillazos de Vampirella. Era imposible que Santo aguantase mucho más la tremenda paliza que estaba recibiendo, y entonces fue Pantha la que le propinó un derechazo tremendo al rostro. Vampirella le hizo una llave, y movilizándolo por detrás y Pantga le conectó de nuevo otro derechazo, esta vez al vientre.
El público estaba rugiendo, y al soltarle Vampirella, Santo se arrodilló porque ya no podía más tras tal castigo durísimo. Estaba con las manos en el suelo y la cabeza agachada y Pantha, que se hallaba frente a él, la inmovilizó con una terrible llave, enganchándole el cuello entre sus impresionantes muslos. Santo se quedó de gatas y Panta de pie, le cogió las manos y se las levantó hacia atrás. Lo tenía arrodillado, con el cuello aprisionado y con los brazos hacia arriba, y entonces Vampirella, al comprobar que seguía en un tremendo estado de excitación, se colocó debajo de él, le volvió a quitar los calzoncillos y, después de darle un rudo masaje a los huevos, consiguiendo empalmarlo de nuevo, se colocó todo el largo de su aparato en la boca, para conseguir, ahora ella, que se corriese de nuevo en el ring.
Y, entre los enloquecidos vítores del público, le colocó de nuevo los calzoncillos, despectiva. ¡Como disfrutaban las luchadoras humillando al exCampeón del Mundo! El respetable estaba en total éxtasis, viendo como el luchador era vapuleado y manipulado por aquellas portentosas mujeres. Santo impotente, completamente derrotado y humillado, seguía completamente inmovilizado por la terrible llave de Pantha. Con una mirada cómplice las dos vencedoras decidieron pasar a la acción final: Pantha soltó por fin a Santo, y entre las dos le ayudaron, una vez más, a levantarse para colocarlo de espaldas a las cuerdas, le entrelazaron los brazos por detrás y le conectaron seis durísimos rodillazos al vientre.
Y, en una gran final, Vampirella le hizo una seña a Pantha y esta se separó unos metros, cogió carrerilla y, con un gran directo al rostro, consiguió que Santo se desmoronase lentamente resbalando contra las cuerdas, quedando de nuevo de rodillas al suelo, con un brazo también en el suelo y con el otro cogido a las cuerdas. Vampirella le cedió a Pantha el honor de que acabase con él y, con un perfecto salto, la luchadora le dio un tremendo codazo en la nuca, que acabó, esta vez definitiva y espectacularmente con Santo sobre la lona, tumbado de cara completamente fuera de combate.
Pero si se habían acabado los golpes para Santo, no así las humillaciones: Pantha giró al noqueado luchador boca arriba, y se arrodilló sobre su cara, de nuevo con su sexo en la boca del vencido, mientras Vampirella se sentaba sobre el ya flácido pene del derrotado Santo y, las dos cara a cara se fundieron en un apasionado beso, ya que también estaban locamente excitadas por el tremendo repasón que le habían dado al exCampeón… y esto con el público, de pie y aplaudiendo a rabiar este increíble final. Y esa fue la última imagen que se pudo ver del épico combate: Santo desplomado sobre la lona, completamente K.O. y las chicas sentadas sobre él humillándolo al máximo. El árbitro ya había realizado, tranquilamente, la cuenta hasta dar por finalizado el combate y vencedoras a las dos luchadoras. Pero estas chicas siguieron con su amorío lésbico triunfador, con Santo abatido de colchón debajo de ellas.
Relato escrito por Tofies y publicado en el Nº 194 de la Revista Tacones Altos, junto a esta nota: «Agradecemos a esre lector qe nos haya enviado este relato de un tema tan poco común, pero que cuenta con sus seguidores, como es la lucha mixta»