CUÉNTAME TUS SECRETOS
Cuenta la leyenda, que además de que el Diablo sabe mas por viejo que por Diablo, él no se lleva al infierno a cualquier alma. No es un mero ser hambriento que no distingue alimentos, sino que según parece, tiene predilección por las almas mas puras, porque son las figuritas más difíciles de su álbum. La Dominación Femenina, es muy similar, ya que no seleccionamos a cualquiera que se arroje a nuestros pies, sino que nos interesan aquellos que tienen sus secretitos bien guardados, pero esperando desesperadamente a ser descubiertos.
Cuéntame tus secretos.
No sufras ahora por ellos.
Por muy pervertidos que sean,
Déjamelos a mi.
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Primero hay que quebrar esa resistencia, en las almas que a mi me interesan, muchas veces son tan poderosas esas pulsiones, que si no responden a mi sugerencia, tengo que tentarlos con la manzana de Eva.
«Si me cuentas tus secretos, yo te contaré los míos»…(esa es la manzana).
En ese momento, se firma un contrato imaginario, donde los secretos del dominado salen en gotas primero, luego se transforman en una catarata de confesiones pervertidas.
Me fascinaría saber, por ejemplo, que eres hombre para la sociedad pero para mi, en este instante, estás dejando ver tu putita interior. Me encanta saber que cuando te empezaste a masturbar, te probabas la ropa interior de alguien femenino de tu familia. Si esa historia logra excitarme, es muy probable que te lleve a que te compres tus primeras bragas de puta adulta.
Y podemos ir más lejos, si se me antoja, yo te haría desfilar como mi modelo personal, por supuesto que te haría creer que lo haces perfecto, para que te relajes, te entorpezcas y ahí yo te humille diciendo que eres una puta demasiado bruta para ser real, que vamos a pulirte, y trabajar en ti. Y ese trabajo, para que llegues a ser la mujercita que tanto deseas ser, es MI secreto que no pienso contarte, al menos por este medio. Pero no olvides que la información es poder, y el mío será muy grande, tal es así que esos secretos, podrás guardarlos de nuevo en el armario, pero ya no podrás dejar de compartirlos conmigo. Los harás salir a pasear cada vez más osados, tanto como nunca te lo hubieses imaginado.
Solo di un ejemplo, hay tantos secretos como gente en el mundo, pero… cuéntame tus secretos… quizás si a MI me interesan, pueda hacer algo con ellos.