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VIVENCIAS DE UNA VIEJA PUTA (II)

Capitulo 2.- El burdel

 

 

Si tuviera que darte un consejo de cómo empezar, sería que buscases empezar trabajando para una casa de citas, lo normalmente conocido como una casa de putas o un burdel, si vives en una ciudad grande no tendrás problema en encontrar varias (me temo que en una ciudad pequeña tampoco).

 

Así es como empecé yo, buscando a través de anuncios en los que solicitaban chicas para trabajar (antes en periódicos y ahora fácilmente por internet).

 

Normalmente allí te explicarán las condiciones, horario de trabajo, tus porcentajes, los anuncios y lo más importante vas a aprender a trabajar. Antes de asistir debes saber varias cosas, la primera es que te harán una entrevista en la que te van a preguntar si tienes experiencia o no; si no has trabajado nunca de puta es mejor que digas que no, no sirve que te hayas acostado con la gran mayoría de tus amigos eso no es ser puta, te preguntarán que estás dispuesta a hacer en tus servicios, si haces anal, si la chupas sin condón, si haces BDSM y si lo haces como Ama o sumisa o ambas cosas y qué nivel tienes, Puede que te pregunten si follas sin condón; mi consejo es que digas que no, ya hablaremos más en otra ocasión de las ETS (enfermedades de transmisión sexual). Te comento, para que no te sorprendas, a mí, esa primera entrevista me la hicieron después de pedir que me desnudase completamente y, durante toda la entrevista estuve desnuda. Eso no es de extrañar, pero no debe pasar de ahí, no debes permitir en ese momento ningún acto sexual. Todo el personal de la casa son “clientes” y se tratan como a tal, no hay favores.

 

Por lo tanto debes tener, desde el primer momento, claro que estás dispuesta a hacer y que no y en qué horario puedes permitirte trabajar. Todos los horarios tienen sus ventajas e inconvenientes durante el día suelen haber más clientes y suele ser más fácil conciliar con la vida “social” durante la noche suele ser más duro sobre todo después de la una o las dos, pero también te permitirá realizar otras actividades durante el día. Eso lo debes decidir tú siempre que en esa casa tengas opción de diferentes horarios. Cuantas más horas trabajes, más ganarás, cuantas menos horas, más tiempo tendrás para dedicarte a otras actividades y eso, a veces, es muy importante. Piensa siempre que, como en cualquier otro trabajo, tienes que saber separar tu vida personal con la laboral y por ser puta no es diferente.

 

Normalmente en estos sitios se suelen hacer turnos desde 6 a 24 horas, en este último tendrás que dormir allí, por eso es importante que te enseñen las instalaciones y ver las condiciones de las mismas. También, si puedes, trata de conocer a tus compañeras y siempre trátalas como tal, no como competencia.

 

 A esa primera cita debes ir vestida “normal” como irías vestida a cualquier otra cita de trabajo, sin nervios, lo más que puede pasar es que no les intereses, como en cualquier otra cita de trabajo y ya sabes, más o menos lo que te van a preguntar, como en casi cualquier otra cita de trabajo. Posteriormente ya verás que tipo de ropa debes llevar para estar allí.

 

Los servicios mínimos suelen ser de una hora, aunque en ocasiones pueden ser de media hora y la casa suele quedarse con un porcentaje que ronde el 50%

 

En caso de llegar a un acuerdo, deberías pensar en darte de alta en Hacienda y pagar impuestos, hay epígrafes de hacienda que te lo permiten. De esta manera estará “legal” en el ejercicio de tu profesión. Es algo que desde luego no van a ofrecerte en el burdel y que va a depender de ti…

 

Como bien dice el título, en mi caso no iba, para nada, preparada para la entrevista, mucho menos, como te puedes imaginar, para que me la hiciesen desnuda, lo cual me hizo sentirme totalmente vulnerable. Además dejé que pusiese la dueña los anuncios sin contar conmigo y, oh sorpresa, me encontré con que en uno de los anuncios había puesto que era sumisa para BDSM, cosa que no me había preguntado si realizaba y me encontré, de buenas a primeras teniendo que realizar un servicio que no quería y para el cual no estaba en lo absoluto preparada, yo tragué y pasé por el aro. Afortunadamente el cliente debió de darse cuenta de mi inexperiencia y la cosa fue llevadera. Curiosamente, a partir de ese momento descubrí una faceta totalmente nueva para mí y constituyó una parte importante de mi profesión, de la que ya hablaremos en su momento, y de mi vida personal.

 

Tú debes tener siempre presente que en la transacción el cliente paga por un servicio previamente acordado contigo (o con el propietario que previamente lo habrá acordado contigo) ese servicio es por el que paga y solo ese, cualquier otra cosa fuera de lo acordado no debes hacerlo, el cliente paga pero no manda.

 

Autora: calitaLM

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